¿Y SI SOY PEOR DE LO QUE CREO?
¿Y SI NO VALGO NADA?
En mi opinión, bastantes de los motivos por los que se aplazan una y
otra vez los procesos de introspección y Autoconocimiento están
relacionados con el miedo a la decepción, a que lo que se descubra esté
por debajo de las suposiciones, y que el concepto que tenemos de
nosotros mismos quede minusvalorado después de encontrarnos con la
realidad que durante tanto tiempo hemos evitado querer ver.
El
miedo a la decepción es enorme. Es posible que nos hayamos engañado
aumentando nuestra propia tasación a base de repetir y engrandecer las
cosas buenas que otros han dicho de nosotros mismos –en lo cual habrá
colaborado gustosamente nuestro ego-, y es posible que nos repitamos a
menudo esas cosas que nos gustan de nosotros, mientras pasamos a toda
prisa y con los ojos cerrados por las otras, las que no nos gustan, esas
de las que no nos sentimos nada satisfechos, aquellas que no
quisiéramos que salieran nunca del secreto en que las hemos encerrado.
¿Y si lo que descubro en ese proceso de Autoconocimiento es que no me
conozco nada, y que además lo poco que creía conocer no era cierto, y
que lo desagradable desconocido supera con creces a lo poco que tiene
algún valor?
¿Y si descubro que soy más ruin de lo que pensaba,
más injusto de lo que quiero reconocer, y más desagradable en la
realidad que en mi idea de mí?
¿Y si no valgo nada?
¿Y si
lo que encuentro son solamente migajas, bisutería, falsificaciones,
ruinas, un personaje ingrato, y que soy la mayor estafa del mundo?
A veces decimos: “Virgencita, que me quede como estoy”.
¿No es mejor quedarme como estoy, teniendo un concepto no muy elevado
de mí, pero con el que me he acostumbrado a convivir y tolero como
buenamente puedo?
Pues no, no es mejor. Si acaso, es la mejor mentira.
En el camino del Desarrollo Personal hay dos condiciones básicas
irrechazables e innegociables: NO ESTÁ PERMITIDO AUTO-ENGAÑARSE (la
sinceridad es primordial) y JAMÁS HAY QUE CONFORMARSE CON UN “NO LO SÉ”.
Si, en un ejercicio de sinceridad, llego a la conclusión de que soy
peor de lo que creía, no es que me haya convertido por ese motivo en
peor de lo que creía. ANTES de darme cuenta ya era tal como acabo de
reconocer. Simplemente, acabo de descubrirlo, de destaparlo, de sacarlo a
la luz de la conciencia. Si es que uno es peor de lo que creía,
el hecho de reconocerlo, si después acepta que en realidad es así, es un
buen motivo para felicitarse, es una razón para la celebración, es el
punto de partida válido para empezar a resolverlo.
Sólo se pueden empezar a enmendar las cosas cuando uno se da cuenta de ellas, cuando se reconocen y aceptan.
El hecho de haber comprobado que uno es peor de lo que creía no es
motivo para que se baje la Autoestima de golpe y se enturbie la relación
consigo mismo. Más bien al contrario, es motivo de orgullo por haber
tenido la honradez y la valentía de reconocerlo. Se merece un aplauso y
un abrazo: el abrazo más emocionante del mundo, el más acogedor, y el
que más ánimo aporte.
Hay que entender esto: la diferencia que
hay entre LO QUE UNO ES (la esencia y la naturaleza intrínseca de cada
uno, aunque no se manifieste,) y LO QUE UNO ESTÁ SIENDO (que es un
estado temporal, de este momento, o una manifestación puntual, y no es
la propia realidad del Uno Mismo).
Es muy posible que uno, de verdad, no sea lo que está siendo.
Si está siendo, con sus actitudes o acciones, de un modo que no le es
satisfactorio, el descubrimiento y reconocimiento de ello le va a
permitir hacer las correcciones necesarias para acceder al que realmente
es. Y, a quien tenga creencias religiosas no le costará ningún esfuerzo
recordar que el Ser Humano es, por naturaleza, bueno y portador de
todas las cualidades.
Los procesos de introspección o de
Autoconocimiento han de estar presididos por una honradez intachable,
por la propia dignidad como Notario, por el deseo inquebrantable de
mejoramiento, por la voluntad sincera de encuentro con la propia
naturaleza, y por la aspiración a contactar con la parte que es más que
humana: la naturaleza divina y trascendente que también nos compone.
Nunca seré peor de lo que creía, lo que habrá sucedido es que habré
comprobado que hay partes de mí que pueden ser mejoradas, acercándome
más a esa perfección que puede haber en la esencia de la naturaleza
Humana. Otro motivo de satisfacción por descubrirlo para poder
resolverlo.
Insisto: No hay que tener miedo a lo que aparezca,
sino que hay que ir con la esperanza de averiguar lo que hay en la parte
desconocida –en ese espacio en el que presuponemos cosas negativas- y
alegrarnos, sinceramente, cada vez que aparezca una.
Será en ese instante cuando nazca la oportunidad de empezar a ser, por fin y realmente, Uno Mismo.
Te dejo con tus reflexiones…
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viernes, 31 de enero de 2025
¿Y SI SOY PEOR FR LO QUE CREO? (Por Emma Fernandez)
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