viernes, 24 de enero de 2025

SE GENEROSO (Por Leon Wenborne)

 

 Cada vez estamos más inmersos en el mundo digital, una nueva realidad a la que nos estamos adaptando a pasos agigantados. Internet y sus redes sociales nos conectan de manera que jamás podríamos haber imaginado y nos permite el intercambio de información de forma radicalmente diferente a lo que estábamos acostumbrados. Nuestras posibilidades parecen haber aumentado, pero junto con esta nueva apertura, también parece que las relaciones humanas personales están disminuyendo en otros niveles.

Da la impresión de que estamos menos dispuestos a interactuar de manera cercana con los demás, menos dispuestos a escuchar atentamente al otro (sin estar mirando el móvil y tecleando mensajes) y de que tenemos menos ganas de desplazarnos por y para los demás (de manera física o moral).
Me llama mucho la atención cómo la gente escribe cosas en la web que nunca se atrevería a decir a otro ser humano en persona. Las críticas baratas y ofensivas abundan, el cinismo se ha extendido como un virus, y la polémica parece tener muchos más seguidores que la integridad y la humanidad. Cuidado: si no ponemos freno a esto predicando con el ejemplo, estaremos contribuyendo a la degradación de las relaciones humanas.
Si queremos que nuestras relaciones sean un apoyo fundamental en nuestra vida y trabajo, hemos de cultivarlas, dedicarles tiempo, mimarlas, y respetarlas. No podemos pretender que los demás nos ayuden si antes no hemos sembrado y no hemos estado dispuestos a dar y a cuidar con generosidad .
La generosidad caracteriza al corazón noble y compasivo. Mas allá del acto caritativo, implica el desarrollo de una cierta sensibilidad – o compasión – que nos vuelve dispuestos a dar nuestra posesión mas preciada, que somos nosotros mismos.
Es así como la generosidad comprende una serie de pasos que van desde abrirse hasta rendirse ante un proceso de vaciamiento. Así nos preparamos para recibir y valorar lo que la vida nos ofrece, y siempre estamos listos para dar lo que sea necesario.
Cada día podemos ser generosos en acciones pequeñas.
Su practica va abriendo el corazón poco a poco, y descubrimos que nunca hay perdida. En cambio nos fortalecemos y podemos superar el temor de ser vulnerables.
Practicar la generosidad ejercita al corazón: cuanto más se da, mas se fortalece.
Cada uno tiene algo para dar. Dinero, talento, tiempo o una simple oración. La generosidad es una virtud que nos eleva y nos pone en sintonía con nuestra esencia divina. Esto nos permite situarnos en el lugar del otro y comprender, en un instante, el regalo indicado para la persona indicada en el momento preciso.
El volverse generoso contribuye al natural fluir de los dones del universo a través de cada uno.
No pretendas ser quien no eres o quien crees que debes parecer. Vive según tus principios, no te corrompas y sigue tu propio camino. Al final lo que más cuenta es la tranquilidad de la conciencia y ser capaz de sacar tu propia melodía, no la que dictan otros.

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