miércoles, 29 de enero de 2025

QUE TODO FLUYA Y NADA INFLUYA (Por La Pájina de la Vida)

 Solo por hoy, permite que todo fluya y nada influya. Solo por hoy, evita que la adversidad sea ese peso capaz de hundirte, frustrando tus esperanzas y tu aliento por vivir. Solo por hoy deja ir todo aquello que te influye con sus vientos oscuros, libérate de lo que borra tus sonrisas y, sencillamente, avanza…
Estos sencillos principios deberíamos tenerlos presentes no hoy, sino todos los días. Porque cada mañana cuando abrimos los ojos a nuestra nueva jornada, nos enfrentamos a nuevos retos y a tantos desafíos que, por un momento, llegamos a convencernos a nosotros mismos, de que nos estamos olvidando de ser felices.

Vivimos en una sociedad tan sobrecargada de información que todo nuestro ser está focalizado hacia el exterior. Hemos perdido ese vínculo maravilloso con nosotros mismos con el cual, sencillamente, avanzar con las “olas de la vida” en libertad, en felicidad… Te invitamos a reflexionar sobre ello.
Todos, de algún modo, somos cautivos de algo o de alguien. Nos afecta las palabras de ese compañero de trabajo tan fatalista, nos influye lo que nuestras parejas esperen de nosotros, nos preocupa llegar al final del día sin haber cumplido esos objetivos, que nosotros mismos, nos hemos propuestos en la agenda.
Estamos tan aferrados a la selva de las influencias y las autoexigencias que dejamos que gran parte de nuestra energía vital se esfume como el humo que desaparece por una ventana abierta.
Las personas pasamos gran parte de nuestro tiempo preocupándonos por cosas que ya han pasado, o peor aún, que aún no han sucedido. Es una forma más de “cautividad”. Una mente errante es una mente infeliz. En el momento en que nuestro cerebro se desplaza del presente dejamos de comprometernos con la felicidad. Dejamos de comprometernos con nosotros mismos.
Lejos de permanecer cautivos en esa mente errática influenciada por el ruido ajeno, por las expectativas ajenas, por los equívocos del ayer y los miedos del mañana, es momento de “levantar el ancla” y permitir que todo fluya y nada influya.
Es importante entender que para permitir que todo fluya y nada influya, se necesita por encima de todo, un profundo cambio de conciencia. Mucho de lo que nos afecta negativamente no podemos cambiarlo, sin embargo, sí podemos mejorar el modo en que nos afectan a nosotros mismos. Por ejemplo, si tienes un amigo que siempre llega tarde, quizás no puedas conseguir que modifique su conducta, pero sí puedes programarte para llegar tú también cinco minutos más tarde.
El “arte de fluir” no tiene nada que ver con alcanzar picos más altos o de superarnos cada día un poco más. Se trata, simplemente, de estar presentes y de avanzar de un modo armónico de acuerdo a nuestra conciencia, en libertad, en integridad y en una adecuada paz interior que nos permita disfrutar del “aquí ahora“.
Así que solo por hoy, que todo fluya y nada influya.
Te recomendamos la visita a la web:
www.proyectopv.org
Recibe un afectuoso saludo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario