Hola
gentes, voy a continuar con el tema del romanticismo, quizás no soy la
persona más indicada para tratar este tema porque no me considero
romántico, pero en mi caminar por la vida he tenido constancia de muchos
casos, y entre otras cosas me ha quedado claro el desdichado uso que
algunas o muchas personas hacemos de algo tan
inocente como es el auténtico romanticismo, y la mayoría de las veces
para
llevar a cabo pretensiones vinculantes a otras personas a las cuales
tenemos
que conformar, inducir, seducir, conquistar, etc. para que nos otorguen conformidad para llevar a cabo dichas pretensiones que nada tienen que ver con el Amor.
Cuando necesitamos algo de alguien, o con alguien y se lo proponemos, si es conforme y accede a nuestra proposición, no tenemos necesidad de recurrir a ningún método de persuasión u otras prácticas, pero si nuestra petición o proposición no le interesa, pueden suceder dos cosas:
Que respetemos la voluntad, gustos y preferencias de la persona en cuestión y decidamos desistir del proyecto, o que decidamos llevar a cabo nuestros propósitos sin que nos importen demasiado los pensamientos, sentimientos y voluntad de la otra persona, ni las consecuencias que le puedan recaer por colaborar con nuestra propuesta, es entonces cuando recurrimos a ese repertorio de prácticas de variada índole, en la que están incluidas el falso romanticismo, las técnicas de seducción, programas varios de conquista, el engaño, perjurio y otras descabelladas artes para hacer cambiar sus criterios y valoraciones, y acceda a consentir y participar en nuestra propuesta.
Este modelo de actuación está muy generalizado en nuestra sociedad, y las personas que lo practican le llaman exitosas, y forma parte del marketing que muchas empresas emplean para introducir sus productos, en estos casos se emplean técnicas muy disimuladas y sibilinas astutamente estudiadas para que parezca un inocente consejo, y actúe como un acto de persuasión o mandato.
Es inconcebible que todo el gran montaje que el consumo emplea como medio de propaganda esté diseñado por los mejores economistas, psicólogos y demás familia, y sabiendo todos que dependen de los consumidores, lo mal que nos tratan, un buen porcentaje de los productos o prácticas que se anuncian de forma muy atractiva sensual y demás, perjudican más que benefician, pero eso no importa porque después nos venden el remedio o la medicina para contrarrestar el perjuicio, y el negocio sigue funcionando, que es lo que importa.
Está claro que lo único que les interesa es vender el producto y cobrar, y esto ocurre en todos los frentes y posibilidades de negocio, incluido todo lo relacionado con los sentimientos de cualquier naturaleza, entre ellos el romanticismo, la seducción, el enamoramiento, la conquista, etc. (Si la quieres conquistar o seducir regálale este perfume, o aquella joya, o aquel otro agasajo) (o llevale a aquel restaurante) está claro que para demostrar algo según lo estipulado, siempre debe de estar presente el regalo material con su correspondiente alto coste económico, de no ser así, es que no le quieres lo suficiente.
En una parte
de mi etapa laboral formábamos un grupo de trabajo de unas quince personas,
casi todos muy jóvenes, entre ellos habías dos muy ligones, pero con métodos
muy diferentes, uno era muy auténtico y limpio en sus relaciones, siempre decía
la verdad de lo que pretendía, su forma de seducir era pidiendo tiempo y
oportunidad para demostrar todo cuanto podía ofrecer, si la persona no era
conforme aceptaba la negativa y no insistía para no molestar, y no se comía un rosco, la verdad no interesa.
El otro era el conquistador obsesivo empedernido que no aceptaba una negativa, tenía libros de poemas, y todo tipo de métodos y técnicas de conquista y seducción, y sabía ser todo lo romántico que la situación le exigía, prometía lo que hiciera falta, porque como no cumplía nunca lo prometido le daba igual, era un especialista en arrastrar a las chicas hasta el lugar y condición que se proponía, y después también era especialista en desaparecer cuando ya la había conquistado, para dedicarse a la siguiente conquista.
En el fondo era un desgraciado al que apenas nadie apreciaba por su condición de desalmado, insensible, déspota y maltratador psicológico y afectivo, puesto que no le importaba lo más mínimo el daño mental y afectivo que causaba a sus víctimas con sus engaños y promesas incumplidas, para él cada conquista era muy meritoria, un trofeo, decía que lo necesitaba para sentirse vivo e importante, lo curioso del caso es que tenía un éxito rotundo con las chicas, algunas de ellas sabiendo que después las iba a abandonar y sufrirían de lo lindo, no les importaba, algunos seres humanos somos mucho más que sorprendentes.
Por hoy aquí lo dejo, pero debe de haber una 3ª parte en la que explique lo que yo entiendo y siento por el auténtico "romanticismo" saludos.
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