La confianza permite que el amor florezca fuerte y consistentemente. Cuando esta no existe, los celos hacen acto de presencia y tiñen la relación de inseguridad.
Si los celos enfermizos consumen tus relaciones, mira hacia ti primero y observa de dónde proviene esa desconfianza, pues la causa de esta no es la otra persona, sino el pobre autoconcepto que tienes de ti mismo y tus creencias negativas acerca del "amor". Cuando no confío en mí mismo, no puedo confiar en el otro y necesito controlar todo lo que hace y lo que piensa, generando el caldo de cultivo adecuado para que termine alejándose o "engañándome".
La falta de amor por uno mismo conduce a un amor desequilibrado y a una necesidad constante de ser amado y tenido en cuenta, lo cual puede acabar asfixiando al otro. ¿Es el otro, pues, el responsable de no amarme "lo suficiente", o soy yo el responsable de no amarme a mí mismo y de establecer relaciones desequilibradas?
Javier López Alhambra
Almas Estelares - Javi López
No hay comentarios:
Publicar un comentario