sábado, 27 de diciembre de 2025

A VEECES HEMOS DE ACTUAR COMO DIOSES (Por José Miranda)

 Hola gentes, muchas han sido las veces que me enfadé con Dios, pues no comprendía que siendo Amor, bondad y todo lo bueno habido y por haber, todopoderoso y muchas cosas más, existiera tanto dolor sufrimiento, muerte y muchas otras formas de dañar y padecer, y por todas estas razones e incógnitas por resolver, llevo mucho tiempo investigando para obtener una respuesta satisfactoria a tanta incertidumbre, y al final he llegado a la conclusión de que en el diario vivir y en relación con las circunstancias, situaciones, la Naturaleza, el mundo animal y algunas otras opciones, y a través de la observación y análisis se pueden encontrar parte de la información que necesitamos para orientarnos.

Prácticamente toda la fauna animal, en buena parte depende de la voluntad y acción del humano, lo que significa que para todos los animales que dependen de nosotros somos algo parecido a su Dios, se nos da la oportunidad de actuar como dioses, puesto que su vida, y muchas de las condiciones de la misma depende de nuestra conciencia, voluntad y formas de actuar.

Y otra realidad que a la mayoría de todos nos pasa desapercibida es, que en nuestro cuerpo físico viven muchos “BILLONES” de seres vivos, gracias a los cuales nuestro cuerpo funciona y estamos conectados a la vida con salud gracias al buen funcionar de casi todos ellos que en parte depende de cómo los tratamos, de nuestro estado de ánimo y cómo vivimos nuestra propia vida a partir de nuestra escala de valores y prioridades.

Yo he vivido gran parte de mi existencia sin reparar en estos detalles tan importantes, muchas veces me he preguntado que si Dios existiría, y cómo sería, porque como dije al principio no concebía que pudiese existir un Dios Todopoderoso, fuente de Amor, Bondad, Misericordia y demás viendo cómo nos trata el “destino” y hasta la propia Naturaleza, pues a lo largo de la historia muchos fenómenos como terremotos, maremotos volcanes, huracanes, tormentas y otros por el estilo, fueron causa de exterminio y destrozos de grsn magnitud, procuradores de dolor y sufrimiento.

En mis primeros años de mi actual existencia trabajaba de labrador, y cuando araba la tierra observaba la cantidad de destrozos que mi labor ocasionaba sobre las hormigas y otros animales e insectos que tenían su guarida en la tierra, pues con el arado al voltear la tierra le destrozaba sus alcobas con todo su contenido. 

En alguna ocasión pude observar la obra de ingeniería de las hormigas cuando quedaban a la vista en el corte del arado, en sus casas subterráneas tienen una gran organización con sus cámaras donde guardan las provisiones que recaudan en verano, otros lugares donde se crían las nuevas hormigas, lugares donde depositan los desechos etc. y todo ello implica mucho trabajo en equipo y mucha actividad, me producía mucha lastima y hasta malestar el observar que toda su obra se la derrumbaba yo en unos segundos, y a lo largo de una jornada de labranza es incalculable los destrozos causados a los mencionados y otros animales.

Pero por otro lado tampoco se podía dejar de labrar la tierra, porque en ella se produce todo cuanto necesitamos para nuestra subsistencia, era un verdadero dilema, que poco a poco fui comprendiendo y resolviendo con el paso del tiempo en la medida que se ampliaban mis capacidades de comprensión y raciocinio.

Comprendí que nuestra Madre Naturaleza lo tiene todo bajo control, que el exterminio de algunos de los animales e insectos es necesario para el control de las plagas, de no ser así las hormigas y otros animales que se reproducen a gran escala nos exterminarían a nosotros, un ejemplo son las plagas de langosta, que por donde pasan arrasan con todo.

 Comprendí que para que exista el equilibrio se necesita de mucha variedad, y para que exista la variedad se necesita de un control, que se fundamenta en la muerte y el nacimiento, tan necesaria es una como la otra, si en un bosque nacen plantas y árboles de continuo, y no muere ninguno, deja de ser un bosque, sería un despropósito.

A la luz de todo lo expuesto, comprendí que al igual que cuando yo destrozaba con el arado no significaba una mala acción, y que todo estaba contemplado en aras del  funcionar de la Naturaleza, pero que sería imposible hacérselo comprender a los animales que sufrían las consecuencias, también cuando ocurren fenómenos naturales que nos destrozan nuestros hogares y muchos de nosotros perecemos, posiblemente se trate de la acción del arado de Dios que para crear orden y equilibrio a un nivel inapreciable e incomprensible para nuestras limitadas facultades, es necesario que así sea, pero de la misma forma que para las hormigas sería inconcebible que existiese una razón de fuerza mayor para que se le destrozaran sus hogares con ellas dentro, a nosotros, en otra escala, nos sucedería lo mismo, creo y siento que la Madre Naturaleza no se equivoca, y nos ama de forma incondicional.

Para los BILLONES de seres que completan nuestra naturaleza física, nosotros somos su Dios, nos dan la oportunidad de ejercer como dioses, su salud y existencia en buena parte depende de cómo tratamos a nuestro cuerpo y alma, porque creo que todos los estados de ánimo le afectan para bien o para mal según se trate de alegrías o tristezas y dolor.

Para muchos de los animales que nos acompañan a lo largo de nuestra vida como compañeros de viaje, también somos su Dios, y algo muy significativo es, que se nos brinda la oportunidad de establecer los parámetros y condiciones de cómo hemos de ser tratados por nuestro Dios, pues no olvidemos aquella frase que Jesús el Cristo dijo: “con la vara que midiereis, con ella seréis medidos”, los animales son Seres cumpliendo su programa o destino en una etapa anterior a la hominal y merecen nuestro amor y respeto.

Creo que lo mas significativo respecto al tema esta dicho, recuerdo como siempre que todo lo expuesto solo son mis ideas y nada más, y por hoy es todo, un saludo.

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