Hola
queridas gentes, como ya estamos a día 24 entramos oficialmente en
navidades, pues hablemos de la navidad, y empiezo diciendo que para mí,
los días de navidad, o semana santa, o cualquier otra fecha, son días
igual al resto, todos son lo mismo de importantes, todos los días nos
traen circunstancias, eventos y situaciones repetitivas y diferentes, y
todas ellas forman parte de nuestro programa de vida, y de todo tenemos que
procurar hacer el mayor
bien posible, resolverlo al mayor beneficio propio y común, tanto si es
navidad, domingo, festivo, laboral, etc.
Nuestra
responsabilidad ante nosotros, el prójimo y la vida, es la misma al
margen del calendario, y esa creencia popular de que solo lo pasamos
bien cuando es fiesta o estamos de celebración, es una actitud muy
insana, infantil y carente de verdad y sentido, el estudiante que solo se lo pasa
bien en el recreo, no es un buen estudiante, le va resultar muy difícil
cursar los estudios, porque su atención y anhelos están relacionados y
orientados hacia las actividades del recreo y ocio, y no con las materias a
tratar en clase.
Nuestra
querida Navidad nos visita al final del año, y parte de su simbolismo
es que viene a ser como los balances y exámenes de un ciclo de formación
espiritual, y poder determinar si obtenemos el aprobado y pase al curso
siguiente, o habremos de repetir curso, y también la de reunirse con
familiares y amigos para reparar o fortalecer los lazos de cariño y
fraternidad que por distancias o otros motivos pudiesen estar fríos o
distantes.
En
tiempos pasados cuando no había frigoríficos ni congeladores ni otros
medios de conservación de los alimentos, la alimentación se ajustaba a
lo propio de cada época, y tampoco había mucha abundancia y variedad, y a
causa de estas realidades se le daba mucha importancia a los banquetes o
comidas especiales, repostería y otros regalos para el paladar, la
nochebuena era una de las fechas en que solía haber un menú especial
como atractivo o motivo de juntar a la familia, amigos y algunos
vecinos, con el propósito de reparar o estrechar las relaciones, que por
el roce de la diaria convivencia, o porque vivían en lugares distantes,
o por las diferencias personales, pudieran estar frías, distantes o
deterioradas, un banquete era muy apreciado y contribuía a crear
ambiente de hermandad y reconciliación y favorecía la acción de tolerar y
perdonar para cerrar el año en paz y armonía.
Todo
este posible acontecer es lo que yo entiendo que tiene de especial la
nochebuena, pero todos los días y las noches son muy especiales, y nos
traen posibilidades de disfrutar, de progresar, pasarlo bien y colaborar
con nuestro bien y el de los demás, y por supuesto que si obramos
torpemente y con posibilidades de perjuicio para nosotros o para los
demás, en vez de disfrutar vamos a padecer o hacer padecer, pero esta
realidad ocurre tanto si es día de fiesta o día de trabajo, si es
noche-buena o noche-normal, os invito a aceptar y recibir todos los días
y noches con la misma actitud, tanto si es festivo como laboral,
intentemos disfrutar de cada día, cada noche, cada momento sin tener que
consultar la fecha para saber si toca disfrutar o fastidiarse.
Mi
niño interior cree en el Espíritu Mágico de la Navidad, yo me lo estoy
pensando aunque algo mágico anda por el ambiente, parece que estos días
la gente anda más alegre y optimista, realidad que favorece la armonía y
buen rollo, os invito pues, a cerrar este año lo mejor que sea posible y
mucho ánimo e ilusión para recibir al 2026. Un saludo.
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