miércoles, 24 de diciembre de 2025

LA NAVIDAD Y NUESTROS FALLECIDOS 2ª Parte (Por José Miranda)

 

Aquí estamos de nuevo para ampliar conceptos sobre el tema en cuestión, y en la 1ª parte dejemos claro que el acto de fallecer no es malo ni bueno, es una realidad cósmica imprescindible para todos los procesos que hacen posible el MILAGRO VIDA HUMANA, pues si no existiera la muerte no podría existir la vida, de igual forma que ocurre con la luz y la oscuridad, el arriba y el abajo, la izquierda y derecha y muchas otras realidades que cuentan con dos polaridades, pues el nacimiento y la muerte son las dos realidades cósmicas que hacen posible la vida humana, y esto nos tiene que quedar muy claro.

Existe un concepto popular muy generalizado de que después del fallecimiento nos espera el descanso “eterno” al que llaman la gloria, o el tormento eterno que le llaman infierno, según mis ideas y convicciones actuales distan mucho de la realidad, es más, lo considero un despropósito que alguien se inventó con algún oculto propósito para favorecer los intereses de las formas religiosas y el consumo.

No existe el descanso eterno ni el martirio eterno, existen periodos vacacionales de descanso y recuperación después de grandes y pesadas realizaciones, y también en el cumplimiento del karma resultante de acciones equivocadas bajo la influencia del error o la maldad, que asigna sabiamente la Ley de Causa y Efecto, y dentro de ese cumplimiento hay periodos de duro trabajo en los talleres de la Madre Naturaleza donde nos imparten las lecciones y prácticas, que una vez aprendidas y superadas, en lo sucesivo nos librarán de cometer los mismos actos bajo la influencia del error y el egoísmo y con perjuicios a terceros.

Y después de todas estas aclaraciones volvamos a la navidad, y al respecto afirmo que no es coherente ni conveniente el sufrir o pasarlo mal por la ausencia física de nuestras seres queridos o amigos fallecidos, nosotros no somos su única familia, como dije en la 1ª parte, en la dimensión desconocida tenemos nuestra familia espiritual y de seguro que es mucho más numerosa que la terrestre, por tanto no deberíamos sentirnos solos ni con nostalgias de la ausencia de la familia terrena.

Otra cosa importante es que la quietud no existe en la condición de Seres Espirituales, estamos en constante actividad trabajando en nuestra evolución y mejoramiento en todos los sentidos, por esta razón no conviene el estar continuamente o a menudo recordando a los fallecidos, ellos la más seguro es que estén incorporados en tareas muy importantes para su progreso, y si los andamos recordando con nostalgias y sentimientos de pena y desolación le estamos dificultando su labor, y no le estamos haciendo ningún bien.

Sugiero: que si queremos hacerle alguna ofrenda no es necesario que esta sea llevada al lugar en que se encuentran sus restos biológicos cumpliendo con los procesos de descomposición e integración, en verdad creo que se los podemos ofrecer en nuestra propia casa, en el cementerio hay frialdad, soledad y vibraciones desagradables correspondientes a los procesos por los que tienen que pasar los cuerpos que fueron nuestro traje de trabajo o morada, sin embargo en nuestra casa cuentan con nuestra calurosa acogida, la calidez de nuestro cariño y el ambiente familiar propio de estas fechas.

Por favor: no lleves a tus fallecidos al cementerio en las navidades,  pon los regalos u ofrendas que quieras hacerle en un estante de tu casa con sus nombres escritos en un papel, y si aún quieres hacerlo mejor, deja una silla vacía en tu mesa y imagina que durante la comida y reunión familiar está ocupada por ese Ser al que sigues amando, aunque ya no esté entre nosotros de forma física, olvídate de costumbres rancias y tradiciones creadas en su mayoría por adoctrinamientos seudo religiosos  y estrategias del consumo, pongamos a trabajar la cabeza y el corazón y guiémonos por sus indicaciones.

Y ¡ojo! Con esa necesidad colectiva que existe en la sociedad de cubrir apariencias y evitar el “qué dirán” y el “qué pensarán” si no hacemos como está estipulado, que detrás de algunas apariencias es lo que hay, y desde la dimensión desconocida se ve todo con bastante claridad.

El tema da para mucho, pero no me extiendo más. Un saludo.

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