sábado, 27 de diciembre de 2025

EL QUE FUÍ, Y EL QUE SOY (Por Cristobal Martinez)

 

Reflexiones mañaneras
“El que fui, el que soy…”
Hoy me llegaron varias notificaciones de Facebook de que alguien había compartido algunas publicaciones mías.
Observé el contenido de las mismas, y correspondían a un Kriss que ya no existe en el sentido que ya no comulgo con muchas -la mayoría- de mis antiguas creencias.
He tenido más de una vez la tentación de eliminarlas, pero una buena amiga me dijo: “No lo hagas Kriss. Que a ti ya no te sirvan no significa que no sean válidas. Es más, serán muy útiles para personas que están ahora donde tú estabas”.
Tenía razón. Ayer precisa-mente también tuve la experiencia de estar con una persona que defendía mis antiguas creencias y a la que traté de hacer ver -presa de mi vanidad, he de reconocerlo- que estaba en un error.
¿Pero real-mente lo estaba?
¿O el equivocado era yo por intentar desmontarle su actual creencia?
¿Acaso yo no había pasado ya por ahí para llegar aquí?
Intentar convencer a alguien que está completa-mente convencido de su creencia es un absurdo y un desgaste de energía brutal.
El mejor camino para descubrir la verdad de algo es vivirlo.
Es la propia experiencia personal lo que valida o anula una creencia, no hay más…
Yo soy de la opinión, que las creencias sirven hasta donde sirven.
O dicho de otra manera: “Cuando lo que nos ocurre supera a la creencia, esta se desvanece y empieza el cuestionamiento”.
Y en mi proceso de “atravesar creencias”, he llegado a la conclusión actual -mañana ¿quién sabe?- que lo mejor es admitir que nadie sabe nada con certeza acerca de cualquier cuestión metafísica o espiritual.
Prefiero decidir no creer en nada que en una mentira bonita, que tarde o temprano se vendrá abajo.
He encontrado más paz en soltar la necesidad de “saber” a qué orden o causa ocurren las cosas, y simple-mente atender lo que en cada momento sucede de la mejor de manera posible, que en adjudicarles un sentido o un para-qué enmarcado en un sistema de creencias que es indemostrable.
Pero entiendo y comprendo que haya quién necesite de “creencias”. (Mentiras piadosas necesarias para poder transitar una realidad dolorosa).
Por ellos aún conservo mis antiguas reflexiones, que siempre fueron y son consecuencias de mis aprendizajes a través de las creencias que tenía en cada momento.
Fueron los peldaños de la escalera que me han llevado a mi momento presente de la “paz del no sé, ni lo voy a saber”.
A mí me ha servido “mi escalera”, y por eso mantengo mis antiguas reflexiones.
Buen día, amigos.
Kriss
P.D. No olvidemos esta frase cuando estemos con alguien que defiende un sistema de creencias que a uno ya no le sirve y sentimos la necesidad de corregirlo: “Incluso un camino equivocado conduce a casa”.
Que cada uno decida el suyo.

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