Podríamos definir a las semillas estelares como "almas viejas" que han experimentado con anterioridad muchas encarnaciones en otros planetas diferentes a la Tierra, aunque algunas pueden haber tenido vidas pasadas en la Tierra también.
El Universo es inmenso y sobrepasa cualquier comprensión sobre él que podamos alcanzar como humanos: la vida es posible incluso en planetas de galaxias distantes, más allá de nuestra propia Vía Láctea. El alma puede habitar muchas formas (el cuerpo humano no es la única forma biológica que existe), de modo que una semilla estelar es en cierto modo singular porque el alma de este individuo puede haber experimentado la mayoría de sus encarnaciones físicas en sociedades o grupos estelares muy diferentes a los terrestres.
El alma conserva la memoria de sus experiencias y encarnaciones porque todo es parte de un proceso de evolución, experimentación y aprendizaje, y en este caso las semillas estelares pueden haber elegido voluntariamente encarnar en forma humana en la Tierra en estos tiempos con el fin de asistir en el proceso de cambio de conciencia planetario (o simplemente para experimentarlo en algún nivel). El alma de la semilla estelar puede manifestar memorias de estas otras vidas y experiencias álmicas a través de sueños inusuales y recurrentes, visiones y una sensación de "saber" sin ser capaz de explicar cómo sabe de esos otros lugares. Estas almas pueden incluso haber experimentado vidas en otras dimensiones o realidades paralelas.
Javier López Alhambra
Almas Estelares - Javi López
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