Quien
se aferra al pasado esclaviza sus pensamientos, su mente, su corazón y
su alma. El ayer no se puede borrar, ni editar, ni aún menos olvidar.
Tampoco podemos cambiar a las personas, ni obligarlos a querernos como
nosotros desearíamos… Hay aspectos de nuestra vida que para superarlos,
primero hay que aceptarlos.
Dejar ir es dejar llegar, porque nadie viene a este mundo sabiéndolo todo, ni trayendo consigo el manual de las decisiones
perfectas, esas que están exentas de error. Vivir es probar, tocar,
iniciar, arriesgarse y también equivocarse, de ahí, que debamos tener en
cuenta los siguientes aspectos:
+No
te enfades, no llenes tu corazón con la ira ni tu mente con el rencor.
Dejar ir es un arte que debe hacerse de forma pacífica y sin rabia, solo
entonces nos permitiremos ser libres, descubriendo que día a día el
dolor es mucho menor.
+Para
dejar ir lo primero que debemos hacer es aprender a aceptar: acepta que
toda experiencia mereció la pena porque es vida vivida, porque quien
niega y olvida no asume, no sana y no aprende. Es necesario aceptar lo
ocurrido y entender que dejar ir también es crecer.
Algún
día todo tendrá sentido, el dolor de ahora, el caos y la incertidumbre
por dejar ir lo que antes te definía, será mañana esa puerta que te
traerá cosas mucho mejores, porque recuerda… todo ocurre por alguna
razón.
El
acto de dejar ir implica un gesto de valentía y de autoconocimiento. Es
necesario saber percibir dónde están nuestros límites y qué es aquello
que de verdad queremos para nosotros mismos.
Somos
conscientes de que nadie tiene la felicidad garantizada en la palma de
su mano, sin embargo, tenemos derecho a entrelazar, en un momento dado,
nuestros dedos en otra mano que nos colma de emociones, y que de algún
modo, nos ha de ofrecer bienestar.
Si
ese compañero o compañera que llevábamos de la mano nos acaba guiando
por el sendero de la infelicidad, es necesario soltarnos para buscar
nuestro propio camino. Y lo haremos aunque exista el amor, porque a
pesar del cariño y la pasión, no todas las relaciones son sabias, ni
todos los amores entienden el lenguaje del respeto.
Una
buena autoestima, y una actitud fuerte que defienda nuestra propia
dignidad, será siempre quien nos guiará lejos de estas situaciones para
no quedar movilizados, sometidos al sufrimiento. Porque madurar es
también dejar ir a quien no se quiere quedar.
Paz en sus corazones.
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