Creo
que a uno nunca le enseñan cómo elegir una pareja, y por eso terminamos
eligiendo desde lo superficial por el físico, por el dinero, por la
emoción del momento, o simplemente por no querer estar solos. Y ahí, sin
darnos cuenta, empezamos a confundir atracción con conexión.
El
verdadero problema es que no entendemos algo llamado compatibilidad,
esa palabra que muchos ignoran, pero que en realidad lo cambia todo.
Porque el amor no se trata solo de besos, pasión o química… se trata de encajar en alma, en pensamiento y en ritmo de vida.
Existen muchos tipos de compatibilidad:
La
sexual, que enciende la piel. La mental, que te hace admirar cómo
piensa el otro. La espiritual, que te da paz solo con su presencia. La
emocional, que te hace sentir comprendido sin tener que hablar. Y hasta
la ideológica o geográfica, porque no todos caminan en la misma
dirección ni viven el amor de la misma manera.
Por
eso hay amores que te marcan, pero no duran porque no siempre el amor
basta si no hay compatibilidad. Y cuando entiendes eso, dejas de buscar
“alguien perfecto” y empiezas a buscar a quien te complemente de verdad,
sin tener que forzar nada.
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