Te voy a contar algo que casi nadie admite, pero todas hemos vivido:
no es que la vida nos haya tratado mal… es que a veces nosotras mismas nos metimos al lodo por no saber controlarnos.
Por reaccionar sin pensar.
Por hablar sin medir.
Por amar sin límites.
Por pelear por personas que no valían ni el polvo de la pelea.
Un día entendí la diferencia entre tener temperamento y tener carácter…
y lo aprendí a golpes, no en un libro.
Cuando tuve temperamento, arruiné relaciones que pudieron salvarse.
Cuando tuve carácter, salvé mi dignidad que ya estaba hecha pedazos.
Cuando tuve temperamento, dije cosas que me quemaron más a mí que a ellos.
Cuando tuve carácter, aprendí a guardar silencio para no destruir lo poco que quedaba de mí.
Cuando tuve temperamento, perdí dinero, tiempo, energía.
Cuando tuve carácter, entendí que nadie me lo iba a devolver… y que no podía seguir regalando mi vida a lo bruto.
Cuando tuve temperamento, dejé entrar a gente a mi casa, a mi cama y a mi corazón que jamás debió pasar de la puerta.
Cuando tuve carácter, empecé a cerrar ventanas, puertas y hasta la reja… porque entendí que mi paz también se protege.
Y entonces lo entendí:
El temperamento es como patear la mesa porque no tienes control.
El carácter es levantarla aunque te tiemblen las manos.
El temperamento es lo que te hace escribirle al que ya no te quiere.
El carácter es borrar su número antes de caer otra vez.
El temperamento es llorar por lo que perdiste.
El carácter es no volver a perderte a ti misma.
El temperamento te deja sin dinero, sin respeto y sin autoestima.
El carácter te hace recuperar todo… empezando por tu valor.
Mírame bien:
No eres débil.
Solo estás cansada de cargar un temperamento que te metió en guerras que ni eran tuyas.
Te falta carácter, sí… pero carácter para dejar de salvar gente que se hunde sola, carácter para dejar de financiar afectos rotos, carácter para decir “no más”.
Y eso duele.
Duele aceptar que la mayoría de los problemas que te rompieron… los permitiste tú.
Pero también libera.
Porque si tú los permitiste, tú puedes evitarlos.
Y si tú los creaste, tú puedes cerrarlos.
---mendoza male
No hay comentarios:
Publicar un comentario