El
ego ha sido satanizado por muchos grupos y guías espirituales que nos
dicen que somos seres imperfectos por culpa del ego y que debemos
trabajar para eliminarlo. Y con esa excusa nos venden costosos cursos,
talleres y seminarios destinados a la eliminación del famoso ego.
Existen
muchas definiciones para el ego y esto genera confusión entre las
personas que desean desarrollar su parte espiritual. Y debes tener
presente que cuando estamos confusos somos presa fácil de los que desean manipularnos. Por esa razón decidí escribir esta reflexión sobre el ego.
Si
partimos del principio que nos dice que nuestro espíritu forma parte de
Dios, de la Mente Infinita, del Universo o como tú prefieras llamarlo y
estamos claros que Dios es perfecto, por simple lógica llegamos a la
conclusión de que somos perfectos en esencia.
Ahora
bien, cuando esa esencia perfecta decide reencarnar en esta dimensión,
se le bloquea toda información que le recuerda su perfección y pasa a
representar un personaje dentro de esta obra de teatro llamada vida. Ese
personaje es el ego.
En
pocas palabras podríamos decir que nuestro cuerpo alberga dos entidades
diferentes. Por un lado el personaje que nos tocó interpretar en esta
reencarnación, identificado como el ego y por otro lado el actor de la
obra representado por nuestra esencia. Decir que el ego es el personaje y
nuestra esencia es el actor, es el equivalente a decir Cantinflas es el
personaje y Mario Moreno es el actor. ¿Captas la idea?
Ahora
te puedes estar preguntando, pero si nuestra esencia viene de las
dimensiones superiores, ¿de dónde viene el ego? La respuesta es simple,
el ego no viene de ninguna parte, el ego nace y se desarrolla en esta
tercera dimensión. Y está generado por el sistema de creencias que se
formó de las ideas que nos inculcaron nuestros padres, nuestros
familiares, nuestros amigos, los medios de comunicación, nuestra
religión y nuestro país. En pocas palabras todas esas creencias y
experiencias son las responsables de lo que somos en este momento.
Pero
debes saber que cuando nuestra esencia decide reencarnar, antes de
bajar a esta dimensión planifica todo lo que desea experimentar para su
evolución. Dentro de esa planificación decide en que país va a nacer,
cuáles serán sus padres, su religión y todos los escenarios donde se va a
desarrollar su vida. Eso quiere decir que el ego que hemos desarrollado
a lo largo de nuestra existencia, es el adecuado para nuestra
evolución. No es que el director de la obra de teatro se equivocó y nos
dio un papel que no era el nuestro. Definitivamente estamos
representando el personaje correcto.
En
pocas palabras, el ego que hemos generado desde que nacimos hasta
ahora, es el correcto para nuestra evolución. No tenemos que verlo como
nuestro enemigo. El ego es el que nos permite aprender las lecciones con
las que evolucionamos.
“Entiendo
Daniel, pero es que mi ego es tan imperfecto”, me dicen algunos. Pero
claro que es imperfecto, solo tu esencia representa la perfección. Ella
es la única que es eterna, porque tu ego muere cuando dejas este plano
de la materia. Y cuando tu esencia reencarna nuevamente en la tercera
dimensión, se genera otro personaje diferente, es decir otro ego.
Con
estas reflexiones quiero dejar bien claro, que no tenemos que ver al
ego como algo malo y la idea de que debemos eliminarlo para poder
evolucionar espiritualmente es absurda. Sería el equivalente a pretender
eliminar al personaje de la obra. Si eliminamos al personaje,
simplemente nuestra obra de teatro se termina.
Tampoco
tenemos que gastar tiempo y dinero tratando de hacer perfecto al ego,
simplemente el ego no va a cambiar su naturaleza. Siempre va a pensar
para su beneficio, para su supervivencia, esa es su función, no lo hace
por mal. Y siempre hará todo lo posible para evitar que nos conectemos
con nuestra verdadera esencia, porque sabe que cuando logremos esa
conexión nos daremos cuenta de que él solo existe en nuestra mente.
Otros
gurús de moda de la llamada “Nueva Era”, te dicen que no debes eliminar
a tu ego y te venden la idea de que debes lograr que tu ego sea más
espiritual. Y esa es una idea ilógica. De por sí el ego y el espíritu
son dos conceptos que se contradicen por si solos. Decir que tu ego es
más espiritual es el equivalente a decir que ahora el calor es más frío.
No tiene sentido, ¿verdad?
Antes
de continuar me gustaría hacer un paréntesis y aclarar que no pretendo
juzgar a las personas que cobran por los cursos, talleres y seminarios
destinados a la eliminación o transformación del ego. Lo más seguro es
que ellos crean que están ayudando a las otras personas. Y si alguien
decide pagar por esos servicios nosotros no somos nadie para
criticarlos, eso forma parte de la ley del libre albedrío.
Continua en la 2ª parte.
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