domingo, 25 de mayo de 2025

HISTORIAS DIVERTIDAS (Por Susana Rangel)

 

Una mujer fue al supermercado, y al llegar a la caja, abrió su bolso para sacar su cartera.
La cajera, curiosa, notó algo extraño y le preguntó:
—¿Siempre carga con un control remoto de tele?
La señora sonrió y respondió:
—No siempre. Pero hoy mi esposo no quiso venir porque tenía que ver el fútbol… así que me traje el control remoto.
Moraleja: Cuando tu esposa te pide que la acompañes, no es por gusto… es porque quiere compartir tiempo contigo.
Pero la historia no termina ahí…
La cajera se rió, pero cuando intentó cobrarle, la tarjeta no pasó.
La señora, extrañada, preguntó qué pasaba.
Y la cajera le dijo:
—Su esposo bloqueó la tarjeta.
Moraleja: También hay que respetar los gustos de tu pareja.
Pero la historia sigue…
La mujer, tranquila, sacó otra tarjeta: la de su esposo.
Y dijo: “Seguro esta sí funciona, ¡esa no la bloqueó!”
Moraleja: Nunca subestimes a una mujer con experiencia.
Pero cuando intentó pagar…
La terminal pidió el código de verificación enviado al celular del esposo.
Moraleja: Cuando el hombre ve que va a perder, ¡hasta la tecnología se pone de su lado!
Pero la señora solo sonrió…
Abrió su bolso y sacó el celular de su esposo.
Sí, también lo había traído, junto con el control. ¡Por si acaso!
Pagó, salió feliz…
Y pensó: “Esto sí fue un buen paseo”.
Pero cuando llegó a casa…
La encontró vacía.
Había una nota en la puerta:
“Me fui a ver el partido con los niños. No encontré el control.
Llámame si necesitas algo (me llevé las llaves).”
Moraleja: Cuando intentas controlar a tu esposo, puede que termines perdiendo el control tú.
Y la verdadera lección es esta:
¡Nada como una buena carcajada para sanar el alma!
-Susana Rangel 📺

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