jueves, 29 de mayo de 2025

REFLEXIONES SOBRE LA EDAD 2ª Parte (Por Jpsé Miranda)

 

(Viene de la 1ª parte.     Para orientarnos en el difícil laberinto de las filosofías, necesitamos escuchar a muchas personas sin dejar de estar atentos a nuestro rumbo e intereses, y analizando toda información a la luz de nuestra razón, y por muy fiable que sea el que dice o expone algo, si a mi no me cuadra dentro de los esquemas de mi vida y mis convicciones, no me lo quedo, lo dejo ir, y yo sigo en la búsqueda de lo que creo necesitar.
 
Tengamos siempre presente que la primera norma para ser auténtico, es ser fiel a sí mismo, y en ningún caso hemos de dar paso hacia nuestro interior a algo que no nos apetezca o que no estamos seguros que obrará en beneficio y para bien nuestro y de los demás, porque dentro de la diversidad de personas, las hay que se dedican a aprovecharse de la ingenuidad y buena voluntad de los demás, y aunque por ignorancia o algún descuido existe la posibilidad de ser engañados o estafados, hay que procurar que sean las menos veces posibles.
 
Y respecto de la “edad” existen un innumerable casos de engaño, estafa, y perjuicios de todos los tipos y tamaños, naturalmente que somos nosotros quienes damos pié o cobertura a todo ello, en el empeño de conseguir lo imposible, de frenar y detener la marcha de unos procesos, que no tienen frenos ni se detienen jamás porque son perfectos según son y están.
 
Pero a nosotros nos gusta imaginarlo todo según nuestras conveniencias y propósitos, tanto si se corresponden con los procesos de La Madre Naturaleza como si no. A veces nos creemos omnipotentes, algo así como dioses con capacidad para cambiar lo que no puede ser cambiable, como es el caso de los procesos por los que nuestra naturaleza física tiene que pasar en cada etapa de nuestra existencia, y en tal empeño nos embarcamos en una aventura sin sentido, sin destino, sin retorno y con unas contra-indicaciones y efectos secundarios, que para nada compensan los posibles beneficios, (si es que los hay) me explico:
 
Siempre que deseamos cambiar algo de nuestro físico, es porque ese algo no nos gusta como es, deseamos que sea diferente, en principio tenemos algo con lo que no estamos de acuerdo, algo que no aceptamos ni amamos, algo que siempre que lo vemos estamos vibrando en desarmonía, en descontento, algo que vemos a diario y que no queremos volver a ver, ni queremos que forme parte de nosotros, pero ese “algo” es parte de nosotros tanto si nos gusta como si no, por el hecho de que no lo aceptemos ni amemos no quiere decir que desaparezca y pase a ser como a nosotros nos gusta que sea. 
 
Y la realidad a la que dan lugar todas estas circunstancias o situaciones, es a que se produce una división entre el conjunto que somos como personas, lo que es aceptable y lo que no lo es, lo que amamos y lo que detestamos, y por consiguiente parte de nuestras propias energías entran en confrontación, porque la parte de nosotros que no aceptamos, sigue formando parte del conjunto, sigue conectada al sistema, y emplea parte de nuestra energía para defenderse e intentar protegerse de nosotros mismos.
 
Y otra parte de nuestra energía lucha por indicación de nuestra voluntad al servicio del error o ego, por verse libre de esa otra parte que no aceptamos, en definitiva, gastamos grandes cantidades de energías en el empeño de conseguir lo que es imposible, y lo que conseguimos es que ese gasto de energías que necesitamos para hacer frente a las necesidades y mantenimiento de nuestro físico, ahora ya no las tenemos porque las hemos gastado inútilmente y ello significa que se acelera el proceso de envejecimiento por falta de energía vital. (Continúa en la 3ª parte, saludos.

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