Viene de la 4ª parte. Hola
queridas gentes, ¿Os gusta lo placentero de la vida?, pues hoy voy
a darle un breve repaso como complemento a todo lo expuesto en estas
últimas
entradas, refiriéndome a la “procreación” y respecto a este tema puedo
hablar con conocimiento de causa, porque he sido consumidor y hasta
abusador de los placeres terrenales, y también he pagado muchas y
grandes facturas y aún estoy pagando, y lo hago con mucha comprensión,
aceptación y gustoso, en si supone el precio del aprendizaje.
Para coger
la debida orientación respecto al tema en cuestión, hemos de situarnos en lo
que en sí, es el principio o fundamento de la vida humana, que aunque es muy
repetido y fuera del concepto popular, sigue siendo la necesidad de aprendizaje
y capacitación del Ser, es un programa de estudios cuyo principal objetivo es el
conocimiento del Amor y la
Verdad, y también el conocimiento y control de las energías cósmicas y
de todo tipo, que dan lugar a todas las circunstancias y situaciones que cada
momento nos presenta el diario vivir.
Tanto
nuestra naturaleza física, psíquica y espiritual, como todo lo que nos toca
resolver en el diario, contiene vivencias de variada naturaleza y efectos, y algunos
con grandes niveles de dificultad que demandan grandes sacrificios y esfuerzos
para su resolución, y otros de naturaleza agradable y placentera a modo de
compensación, son los dos opuestos o extremos de la Vida, el dolor y el placer, o
viceversa.
El dolor está presente en nuestra vida desde el principio, pues el proceso del nacimiento afirman que debe de ser muy doloroso, pero la sabia Naturaleza sabe que el dolor sufrido de forma prolongada, posee efectos de agotamiento, inestabilidad y un gran desgaste, y lo compensa con vivencias placenteras para que el conjunto se mantenga en equilibrio.
Al niño los brazos, la ternura y cariño de los padres, sobre todo de la madre, le compensan los efectos dolorosos, y cuando salimos de la niñez igualmente disfrutamos de otras formas de satisfacciones y placeres, que aunque sea por momentos le dan colorido, estabilidad y equilibrio a la propia vida.
El
la vida
de toda persona, animal, y posiblemente en los vegetales, existen los
dos
opuestos de forma equilibrada, sobre todo en las primeras etapas de
formación
espiritual, y no existe la opción de vivir solo lo que resulta
placentero, y
aislar o descartar la parte dolorosa que como compensación le corresponde, y que
contiene enseñanzas y experimentaciones incluidas en los programas de
aprendizaje y capacitación.
Sería comparable como si quisiéramos que siempre fuera de día, y que la noche desapareciera, o al revés, es como si yo quiero tener un bastón, o una regla, o algo con forma longitudinal con un solo extremo, es como si no aceptamos el “arriba” y el “abajo”, y solo quisiéramos uno sin el otro, la luz y la oscuridad, el amor y el desamor, la alegría y la tristeza, etc., etc.
A muchas de
las personas solo nos gusta lo placentero, y procuramos por todos los medios al
alcance, esquivar o echar hacia otro la parte de inconveniente o dolorosa que
le corresponde, solo aceptamos el placer y más placer, y llega un momento en
que sin darnos cuenta somos adictos al mismo, pero eso no quiere decir que
podamos separar lo uno de lo otro, porque partiendo de un punto central, en la
medida que nos alejamos en dirección a lo placentero, sin aceptar la parte
compensadora que le corresponde, se van creando circunstancias y situaciones
productoras de dolor y sufrimientos que irremediablemente hay que vivirlas o
solventarlas tanto si se acepta como si no.
Un ejemplo de lo que acabo de exponer es, que si solo comemos de lo que nos proporciona placer, y lo que no nos gusta no lo comemos, todas las partes de nuestro organismo que necesitan lo que no nos gusta, al no recibir el alimento enfermarán, y cuando enferman nos lo tienen que comunicar con trastornos, inconvenientes y posiblemente dolor, si solo nos interesa el placer, caminamos con toda seguridad hacia el mar del dolor, hay que aceptar y resolver todo lo que la propia vida nos presenta en cada momento.
A toda
persona que solo le interesan sus placeres, termina aislada de la familia, de
la sociedad, y de sí misma, porque está obrando en contra de su propia
naturaleza.
Tampoco es
inteligente buscar o perseguir el dolor y el sufrimiento, ambos vienen sin
necesidad de llamarlos, e incluso cuando se presenten en nuestras vidas es
inteligente y necesario el aceptarlos porque nos traen mensajes que necesitamos averiguar cual es la causa de su visita,
pero en cuanto podamos salir del estado de dolor o sufrimiento hay que hacerlo,
porque aunque en mucha menos proporción, también hay adictos al dolor y
sufrimiento.
Hay por ahí alguna forma religiosa que predica que este mundo es un valle de lágrimas, yo pienso lo contrario, que es un mundo maravilloso, una escuela maravillosa donde el placer y el dolor, son como el vaivén de la cuna que nos mece en el sueño de la Vida.
Y doy por terminado el tema de la "procreación" aunque de seguro que quedan cosas importantes por tratar, pero entiendo que ya me he extendido bastante. Saludos y hasta la próxima.
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