La
mayoría de los humanos no está muy dispuesta a conocerse para mejorar:
la lucidez no los tienta, prefieren equivocarse para poder mantener sus
ilusiones. Ya se formaron una opinión tan extraordinaria de sí mismos,
que incluso un Maestro prefiere a veces renunciar a decirles la verdad,
pues sabe de antemano lo que le espera si abre la boca. Jamás le
responderán: «Usted tiene razón», sino: «No, jamás de los jamases, usted
se equivoca, no tengo ninguna de las debilidades que me dice». Para
ellos, claro, el Maestro se equivoca; en cuanto a ellos, son impecables y
nunca se equivocan… Ante semejantes seres, ¿qué quieren ustedes que
haga el Maestro? No insiste, sabe que la vida les dará lecciones y les
enseñará a conocerse.
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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