Tomarte la vida en la Tierra demasiado en serio terminará hartándote. De vez en cuando, es importante que recuerdes (porque lo olvidarás una y otra vez…) que todo lo que vivimos en este mundo es ilusorio: algo así como una obra de teatro en la que cada uno de nosotros está representando su propio “papel”.
De hecho, cuanto más necesites y anheles que el mundo y las personas cambien, más te frustrarás, pues esto es algo que no puedes controlar. Tu madurez en este plano pasa por responsabilizarte de tu propia vida y tu propio cambio, aceptando que no depende de ti que los demás cambien o que el mundo llegue a ser ese lugar “perfecto” que a tu ego le gustaría que fuera. La Tierra es una escuela de conciencia en la que se experimenta la dualidad, los contrastes, la polaridad, etc., y precisamente el objetivo es que alcances un equilibrio interno y que trasciendas esa polaridad, comprendiendo que todo lo que sucede es “perfecto” y que todos formamos parte de la misma unidad más allá de nuestro paso “temporal” por este peculiar planeta.
Si en este momento te sientes frustrado por todo lo que ves en el mundo, te entiendo. Es normal que a veces te vengas abajo o no le veas sentido a nada. Pero has de tomar conciencia de que el mundo ha vuelto a “engañarte”. Y lo seguirá haciendo (te seguirás frustrando con él) hasta que sueltes el control y vuelvas a ti mismo, a tu centro, a tu corazón. ¿Recuerdas que se trataba de una obra de teatro? ¿Recuerdas que el objetivo era la comprensión del mundo? ¿Recuerdas que no estabas aquí para cambiarlo, sino para cambiar tú?... Cuando termine tu encarnación en la Tierra y pases al otro lado, sonreirás al comprobar que todo fue perfecto y que simplemente estabas representando un papel, aprendiendo determinadas “lecciones” y experimentando la dualidad para trascenderla (no para juzgarla). “Despertar” no es otra cosa que ser consciente de todo ello. Confía en tu proceso.
Javier López Alhambra
Almas Estelares - Javi López
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