sábado, 25 de octubre de 2025

EL SENTIR DE UN DIFUNTO (Por Angeles Calatayud)

 

No vayáis al camposanto a ofrendarme vuestras flores ni a doblar vuestras rodillas sobre el frío mármol de mi sepulcro, no evoquéis mi nombre en esa mansión sombría de la muerte, porque me causa horror ver mi cuerpo putrefacto, roído por los gusanos. No quiero ver la negrura de la muerte, sino la luz que irradia de la vida. No quiero oír llantos ostentosos ni contemplar rostros compungidos, porque eso me hace daño y me impide alejarme de las miserias morales que me ataron a la tierra. Quitad ese luto ostentativo, porque me causa tristeza, y sólo sienta bien a los que gustan seguir el carnaval de la vida, simulando muchas veces lo que no sienten.
Guardad vuestras flores materiales para los vivos, que los cadáveres no la necesitan y ofrendadme a mí las flores luminosas de vuestra alma.
Vuestros cirios encendidos me hacen reír, y me enoja el fausto y la vanidad de los suntuosos mausoleos, porque ellos causan dolor, en vez de placer, a los seres a quienes se les dedican. Vuestros sentimientos sinceros me hacen mucho bien, y mejor me hacen vuestros elevados pensamientos y dulces recuerdos con que me evocáis. No seáis supersticiosos, no pidáis reposo, quietud e inercia para mí, porque como espíritu, soy actividad, soy movimiento, soy luz, vida, voluntad e inteligencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario