En mi opinión, parece que
la mayoría de las enseñanzas, de los cursos y charlas, de los libros
esotéricos, están orientados a descubrir la Divinidad, a encontrar al
Sabio o al Maestro Interior, al Espíritu que somos o que nos habita, o
lo Superior, o lo Sagrado…
Y al Ser Humano… ¿dónde le dejamos?, ¿por qué se le desatiende?
La realidad más tangible e inmediata es la de que estamos aquí, en el
Mundo, vivos, y que somos Humanos (cosa que, según mi opinión, también
comprende e incluye lo trascendente) y que nuestra tarea en este momento
es atender la situación que vivimos aquí, el cuerpo que ocupamos, la
mente de la que disponemos, las circunstancias en las que estamos
implicados, los “problemas” pendientes, sobrevivir, pagar facturas,
sentir, desear, frustrarnos…
Esto es lo que nos toca ahora.
Y está muy bien soñar con un Cielo, con una vida posterior a la muerte
en la que todo esto que a veces es tan desagradable –y otras veces tan
maravilloso- desaparezca, y entonces… seamos angelitos, seamos alma o
solamente espíritu, estemos cada uno junto a su Dios…en fin, que cada
uno ponga en su imaginación o sus creencias lo que desee que pasará
después.
Pero de lo que se trata en esta vida es de disfrutar en
la medida de lo posible todo lo que se nos ha dado para disfrutar, que
seamos cada vez mejores –y esto no por los otros, sino por y para
nosotros mismos-, que vivamos con intensidad cuanto se nos pone por
delante, que estemos presentes en la carnalidad en la que estamos
alojados, y que no pospongamos todo para lo que venga después de
fallecer.
Tony de Mello decía que no es importante si hay vida
después de la muerte, que lo importante es que haya vida ANTES de la
muerte.
Está muy bien prestar atención a esa parte que algunos
intuyen que es trascendente, transpersonal -y por ello la desmarcan del
Ser Humano, que califican como profano y vulgar-, para glorificar esa
parte que no es tangible, y que solo pertenece –hasta que no se pueda
comprobar y verificar- a la intuición, al interés, o a la firme creencia
basada en la fe.
A mí, personalmente, en el día que escribo esto, me interesa más que el Ser Humano aprenda a ser humano.
Que sepa manejarse bien en el día a día, y lo haga viviendo y
controlando –cuando sea preciso- sus emociones y sentimientos; que no se
hunda con las frustraciones que sin duda y sin remedio aparecerán en su
vida, que no pierda la esperanza, que llore sólo lo necesario y útil,
que sea feliz, que sepa comunicarse con el resto de personas, que
trabaje en su desarrollo personal con un objetivo claro de superación;
que sea amable, razonable, íntegro; que sepa afrontar lo que le toque
con la mayor claridad y la mayor cantidad posible de conocimiento; que
mantenga equilibrada su autoestima e intactas sus ilusiones, que sepa
dar y recibir amor sin que eso le cree conflictos; que aprenda a
sentirse orgulloso de sí mismo y a minimizar el valor de las cosas que
no salgan según su gusto; que se despierte cada día con ganas, con
proyectos y propósitos de mejoramiento, y que sea incansable en su
autoconocimiento.
Me apetece más consolar al afligido y ayudarle a
solucionar su problema inmediato antes que hacer promesas –que no sé si
podré cumplir- acerca de un futuro post mortem mejor que ni siquiera
soy capaz de imaginar y ni siquiera sé si será cierto.
Me apetece
más ofrecer una certeza de este momento que una oferta de un Cielo. Me
viene a la memoria esa frase de “A Dios rogando, pero con el mazo
dando”. Y no sé por qué.
Invertir en un futuro posible tras la
muerte está muy bien. Pero sin olvidar el día a día, lo actual, lo que
estamos siendo, el espacio en que se está desarrollando esta experiencia
de vivencia en la tierra.
Mañana es una propuesta o una palabra. Ahora, es una realidad.
Tal vez seremos Ángeles o Espíritus en otro momento. Ahora, somos humanos. Y esto es lo que nos toca.
No pretendo alterar la fe ni la esperanza ni las ilusiones de nadie, ni
hacer que nadie dude, ni cuestionar la religiosidad o las
reencarnaciones o la vida más allá de la vida. Pretendo hacer que quien
lo desee tome conciencia de este momento, de esta situación, de este
estado, de lo que está siendo para que -sin renunciar a lo que pueda ser
en otro momento- no deje a medias y sin vivir lo que es hoy.
Tal
vez el sentido de la vida sea vivir esto que hacemos ahora, vivir hoy
como Humanos, y tal vez llegue más adelante el tiempo de ser otra cosa.
Conviene no ir al otro sitio con los deberes de esta vida sin hacer.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
martes, 28 de octubre de 2025
ENSEÑAR AL SER HUMANO, A SER HUMANO (Por Emma Fernandez)
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