Cuántas veces has sentido que, por más que planeas, las cosas no salen como imaginaste.
Que por más que te esfuerzas, todo parece retrasarse.
Que por más que insistes, la vida te responde con un
"espera".
Y es que no todo está en tus manos...
Pero sí está en tus manos aprender a confiar.
Cuando intentas controlarlo todo, te cargas.
Te llenas de ansiedad, de miedo, de presión.
Y sin darte cuenta, comienzas a nadar contra la corriente.
El universo no necesita que tengas todas las respuestas.
No quiere que sepas exactamente qué hacer todo el tiempo.
Solo quiere que te abras, que estés presente, que confíes en que hay un orden más grande, más sabio, más perfecto...
Aunque tú no lo entiendas aún.
A veces lo que parece un bloqueo es una protección.
A veces lo que sientes como pérdida es redirección.
Y muchas veces lo que no llega, simplemente no era para ti...
Porque lo que sí es para ti, no necesita ser forzado.
Así que suelta.
Suelta la necesidad de tener el control.
Suelta el miedo a lo que no puedes prever.
Suelta la urgencia de correr sin dirección.
Cuando sueltas, confías.
Y cuando confias, permites que el universo te guie sin resistencia.
Todo el tiempo.
Con cada persona que llega, con cada emoción que aparece, con cada situación que sacude.
No estás perdido.
Estás siendo guiado.
Solo que esta vez, no desde el control... sino desde la entrega.
No hay comentarios:
Publicar un comentario