lunes, 27 de octubre de 2025

REFLEXIONES SOBRE EL AMOR 1ª Parte (Por Leon Wenborne)

   Reflexiones sobre el amor
El amor procede de Dios, en consecuencia somos amorosos por nacimiento. Es nuestro derecho natural; posee la vibración más alta y es esa “sustancia” que nos une entre todos y con todo. Está disponible para cada uno de nosotros, pero es elección de cada quien amarse y ponerse en contacto consigo mismo. Al abrirnos al amor, nuestra conciencia despierta. Puedo asegurar que es su clave de acceso, la contraseña que nos permite abrir sus puertas y que esfuma miedos y juicios.
Donde hay amor, hay milagros porque transforma cualquier situación. El amor es magia veloz, lo sana todo, el amor lo es todo. Cuando amas, brillas; y como la luz, el amor no tiene límites. Entre más amor se entrega, más nace de nuevo para seguir dando, porque el amor es infinito e inagotable, jamás se pierde la capacidad de amar ya que se recicla y se renueva a sí mismo.
El amor no requiere defensa ni reglas humanas, no controla ni pone condiciones y respeta las decisiones del otro, aún si no se nos incluye en ellas; porque el amor no coarta ni oprime. El amor es un espacio sin muros ni paredes. No se puede encerrar, ni permite ser aprisionado. Su naturaleza es de expansión y libertad. No obliga, no tiene prisa, no exige, no espera nada; de hecho nada que sea forzado funciona.
Es tan grandioso el amor, que abarca todos los elementos y activa también nuestros sentidos. Desde el amor fluimos como el agua para aceptar las eventualidades de la vida, ahogar la tristeza y manifestar nuestras emociones, el amor enraíza y nos hace poner los pies sobre la tierra para perdonar y recobrar la estabilidad. El amor es aire porque comunica, transporta y nos refresca; es fuego, es la energía que nos mantiene vivos, calienta el corazón para seguir luchando por nuestros sueños, quema lo que ya cumplió su propósito y nos prepara para lo nuevo. Es éter porque lo contiene todo.
Y en cuanto a los sentidos, desde el amor podemos percibir con nuevos ojos lo mismo de siempre que antes nos molestaba, expresarnos asertívamente con palabras cálidas, saborear y sacarle el gusto a las pequeños detalles, sentir sin tocar, escuchar detrás de los sonidos y del silencio mismo.
En la relación de pareja, el amor es entrega, es pasión, es cosquilleo, es flama, es confianza. A menos que confíes plenamente en la otra persona, no podrás amarla incondicional y plenamente. Detrás del amor verdadero está la amistad certera, aún en un noviazgo o matrimonio, cada uno necesita tener su propio espacio y respetar los tiempos y aprendizajes de la otra persona.
Los cimientos del amor son: confianza, libertad, autonomía, crecimiento, felicidad, compasión, apoyo y respeto, entre otros. Las bases del miedo: dependencia, posesión, control, manipulación, apego y duda. El amor es justo y siempre va de la mano de la amabilidad. Es entusiasmo, paz, esperanza, unidad e integridad, no tiene nada que ver con el sacrificio, la humillación o el maltrato. Siempre puedes elegir entre el miedo o el amor. La pregunta es: ¿estás practicando el amor?

Continua en la 2ª parte. 

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