Los
humanos tienden a confundir en forma deplorable fines y medios. Saben
que siempre hay una meta que alcanzar y medios para lograrlo. Pero no
han visto que están tomando como medios todas sus facultades más
elevadas para alcanzar la meta más prosaica. Para satisfacer sus
apetitos más inferiores, sacrificarán lo mejor que existe en ellos: su
inteligencia, su integridad, su pureza. E incluso el Señor debe estar
allí para ayudarles en sus tráficos y en sus locuras. Y ¿creen ustedes que se han dado cuenta de esta situación? ¡En absoluto!
Nunca
han tenido tiempo de preguntarse: «Pero ¿qué buscamos?... y ¿qué medios
empleamos para obtenerlo?». Pero no, es necesario un Maestro que les
diga: «¡Pero mira, mi viejo, cuál es tu meta!».
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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