“Pobre del hombre que a los 50 todavía cree que una joven lo va a mirar como a uno de su edad.”
"Pobre del hombre que a sus 50 años todavía vive de la ilusión de que el tiempo no pasó. Que se mira al espejo con el ego de los 20,
pero con la madurez emocional de un adolescente confundido. Que cree que el dinero puede comprar juventud, y que una sonrisa bonita lo hará sentir vivo otra vez.
La verdad, no es el cuerpo joven lo que una mujer admira… es la paz, la presencia y la inteligencia emocional.
Y ahí es donde muchos se pierden: creen que el atractivo está en aparentar, no en evolucionar.
Un hombre de 50 que no ha aprendido a cuidar, a escuchar ni a sanar sus heridas, puede tener una cuenta bancaria grande, pero un alma en bancarrota.
La edad no da sabiduría automáticamente. Hay jóvenes con historia y viejos con excusas.
Y las mujeres de hoy ya no buscan un “señor que mantenga”, sino un hombre que acompañe, respete y sume.
El cuerpo envejece, pero el alma también se marchita cuando no aprende nada.
---mendoza male
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