Viene de la 1ª parte. Hay cosas que el ego enmascara y que
las hace ver como amor o en su defecto, carencia de amor, como la
soledad o la ausencia de una pareja, por ejemplo. Es delicioso estar
acompañado, pero, ¿quién dijo que estarlo es requerimiento para sentirse
amado? Si deseas recibir amor, entrega amor y obviamente empieza por
amarte a ti mismo, respetando tus necesidades, teniéndote paciencia,
reconociendo tu grandeza y divinidad, tratándote bonito. ¡Eres el
consentido hijo del Padre, su tesoro!
El amor es tu esencia, ya
está en tu interior. En lugar de estar buscándolo afuera, apóyate en tus
ángeles y en especial en los Arcángeles Chamuel y Jofiel y empieza por
redescubrirlo dentro de ti, eliminando todo esos conceptos errados que
creías saber sobre el amor y que te acabo de mencionar, como extensiones
del ego. Comprométete contigo mismo a vivirlo, a creer y a crearlo a
cada instante, en cada inhalación. No dependas del supuesto amor de
otro, ámate mucho y conscientemente; con determinación, ponle fin y
despídete de lo que no te hace bien. Tus guías celestiales se ocuparán
también de ti amorosamente y atraerás personas que te amen.
Sin
importar lo que te haya ocurrido, abre tu corazón, no temas ser
vulnerable y despójate de la falsa armadura anti-amor. En esos momentos
en que tu mente te haga creer que el amor no está contigo, respira
profundamente, renuncia a ese pensamiento erróneo e invoca a tus ángeles
reafirmando tu naturaleza divina. Con tus propias palabras, expresa una
plegaria al cielo o declara algo como:
“Dios, soy (menciona tu
nombre) tu hijo/a, ahora y siempre elijo sintonizarme con el flujo de tu
amor en mi. Envíame Padre en este momento, más ángeles a mi lado para
sanar esto en mi interior que me hace sentir no amado, ya no lo quiero
más. Ángeles, abrácenme por favor y ayúdenme a enviar amor a mi
corazón”.
Centra tu atención en tu pecho, visualízate protegido por
tus ángeles y cubierto con una esfera de luz rosada. Agradece la
asistencia celestial y continúa respirando pausadamente, hasta que te
sientas de nuevo en la paz y el amor de Dios. Termina tu oración
diciéndote en voz alta: “Te amo”.
Tú ya eres amor, no importa tu
credo, tu edad, si estás soltero o casado, si recién despiertas a la
conciencia o si ya llevas labrado tu camino hace rato. El amor está en
ti y lo expresas continuamente a través de tus palabras, gestos y
elecciones. Así como amas, serás amado. Permítete sentir amor por todas
las creaciones divinas. Busca la luz y el amor en tu hermano, en cada
ser viviente, así te guste o no. Honra su individualidad, su belleza
interior.
Que la luz aclare tu camino, que sostengas tu fe
siempre, que el amor impulse tus acciones y responda a todas tus
preguntas. Eres producto del amor: no busques afuera, lo que ya se halla
dentro de ti.
Elijo a Dios y reafirmo su amor en tu interior y en el mío.
martes, 28 de octubre de 2025
REFLEXIONES SOBRE EL AMOR 2ª Parte (Por Leon Wenborne)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario