El trato desigual hacia las personas es algo que no debería de existir, pues nadie es más, ni es menos que los demás, se debe privilegiar el buen trato a todas las personas.
Bajo esa premisa resulta necesario entender y aceptar que existe la unicidad, pues todos somos iguales y pertenecemos a un todo, por ello, debemos manifestar humildad, amor y respeto hacia los demás, pues nadie es más que otros.
Ahora bien, cada persona es la medida justa y correcta para el corazón de otra, es decir, que los ojos, la cara, la sonrisa y el cuerpo de una persona, serán del agrado de esa persona que le gusten esos ojos, esa cara, esa sonrisa y ese cuerpo, de nadie más, lo cual debemos comprender y respetar. GML.
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