Cuenta la leyenda que un hombre entró a una habitación con decenas
de puertas.
Cada una prometía algo distinto: salud, fama, poder, amor, paz, dinero.
De pronto, una voz dijo:
Puedes abrir la que quieras, pero cuando elijas, no podrás dar marcha atrás.
El hombre pensó:
¿Y si elijo mal?
Se sentó a pensar.
Pasaron horas, días, semanas, meses… años.
Y no abrió ninguna puerta.
La voz volvió y dijo:
El tiempo ha terminado.
Sorprendido y enfadado, el hombre respondió:
¡Pero no he elegido!
La voz contestó:
Sí elegiste.
Elegiste el miedo.
Entonces, las puertas desaparecieron.
Lo único que le quedó fue el arrepentimiento.
La indecisión también es una decisión.
Cada vez que dudas, la vida te cierra una puerta.
La vida está hecha de decisiones y no de suposiciones…
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