Marco Aurelio escribía algo que pocos están dispuestos a aceptar:
el alma no se fortalece en la comodidad…
se forma en la resistencia.
Mientras otros huyen del dolor,
el estoico se queda.
Mientras otros se quejan,
él observa, aprende… y soporta.
Porque entiende que no todo lo que pesa es un castigo.
A veces, es entrenamiento.
Cada momento incómodo, cada dificultad, cada carga…
está moldeando algo dentro de ti.
No lo ves hoy,
pero lo sentirás mañana.
Porque lo que hoy te incomoda,
mañana te hace inquebrantable.
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