Entre menos apego tengas, más ligero caminas por la vida.
El apego no siempre se ve como algo negativo. A veces se disfraza de amor, de seguridad, de costumbre.
Nos aferramos a personas, a planes, a versiones de nosotros mismos… pensando que eso nos da estabilidad. Pero en realidad, muchas veces nos quita libertad.
Cuando te aferras demasiado, empiezas a vivir con miedo: miedo a perder, a cambiar, a que las cosas no salgan como esperabas. Y ese miedo te tensa, te cierra, te hace querer controlar lo que en esencia no se puede controlar.
* Soltar no significa dejar de querer.
* Significa querer sin depender.
* Significa disfrutar sin necesidad de poseer.
* Significa confiar en que lo que es para ti no necesita ser forzado.
La vida tiene un ritmo propio. Hay cosas que llegan cuando dejas de perseguirlas con desesperación.
Hay personas que se quedan cuando no intentas retenerlas a la fuerza. Hay oportunidades que aparecen cuando sueltas la necesidad de que todo pase ya.
Entre menos apego tengas, más espacio creas dentro de ti. Y en ese espacio es donde entra lo nuevo, lo inesperado, lo que realmente vibra contigo.
No es que mágicamente “atraigas” todo… es que dejas de bloquearlo.
Porque cuando no estás aferrado, estás disponible:
* Disponible para crecer.
* Disponible para conectar desde un lugar más auténtico.
* Disponible para recibir sin miedo.
Y en ese estado, todo cambia.
Ya no buscas llenar vacíos… empiezas a compartir desde lo que ya eres. 
Gracias, gracias, gracias!
Nos amo 
Nos bendigo
Dios con nosotros y en nosotros
No hay comentarios:
Publicar un comentario