Buenos
días
queridas gentes, mucho se habla de la mente y del corazón, hay quien lo
hace a favor del corazón, y también hay quien esta a favor de la mente, y
como siempre todo lo que expresa este escrito solo son mis ideas.
Yo
creo y pienso que cada cual cumple con su cometido en nuestras vidas y
son igual de importantes, hoy voy a exponer a mi manera otro de los
aspectos relacionados con
nuestra mente y nuestro apasionado corazón, que aunque ambos deberían
trabajar en equipo para un
proyecto común, como actúan en base a energías orientadas hacia
direcciones muy
diferentes, y en ocasiones casi opuestas, necesitan de un moderador que
reconozca la importante misión que cada uno cumple por separado, y que
actúe
como fuerza de cohesión y de compatibilizar ambas misiones, para que el
resultado sea favorable al conjunto.
Este moderador es nuestra “consciencia”, que a su vez es, la síntesis o esencia de todo lo vivido, aprendido y superado, tanto en la actual existencia como en las anteriores, pues hay personas muy conscientes ya desde su niñez, y otras que por su falta de responsabilidad y formas de comportarse decimos que son unos inconscientes.
La diferencia entre la persona consciente e inconsciente, la determina el nivel de progreso, capacitación y resto de conocimientos adquiridos a través del ejercicio que supone el hacer frente a todo tipo de circunstancias, situaciones y demás, que la vida nos presenta en nuestro diario vivir, por eso se dice que hay espíritus y almas adultos e infantiles.
Los adultos son los que han vivido muchas existencias y cada una en escenarios y condiciones diferentes, poseen mucho conocimiento y control sobre muchas cosas y casos, son muy conscientes de la realidad de cada momento, y ese nivel de conciencia les confiere autoridad y poder para ejercer de moderador entre la mente y el corazón, frenando en ocasiones a uno y activando al otro, para que la obra se desarrolle lo más equilibrada posible.
Las almas y
espíritus infantiles son muy ingenuos, inocentes sencillos, etc., pero carecen
de experiencia, conocimientos y aptitudes, y su nivel de conciencia es muy bajo, y aunque
tienen que ejercer de moderador, lo hacen sin apenas conocimiento y control, y
les falta autoridad y poder para controlar, conducir y compatibilizar las actuaciones de la
mente y el corazón, en estos casos las persona suele ser muy extremista, inestable
y bastante inconsciente, en tanto va en una dirección como de repente va en otra,
porque la mente y el corazón se están disputando la supremacía, cuando uno coge
las riendas conduce a la persona en dirección a sus intereses, y cuando le toca
coger las riendas al otro, sale como un caballo desbocado en la dirección de
sus intereses, y puede que a ninguno le interese el proyecto del otro.
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