Perdonar no es justificar lo que ocurrió ni olvidar lo que dolió.
Es dejar de resistirse a lo que ya fue. Es soltar la carga que seguimos sosteniendo mucho después de que el momento pasó.
La aceptación no significa que todo nos parezca bien, sino que dejamos de pelear con la realidad. Y en ese dejar de luchar, algo se afloja por dentro.
La paz no llega porque todo esté resuelto afuera, sino porque dejamos de alimentar el conflicto interno.
Y muchas veces, ese camino empieza con el perdón. 
Gracias, gracias, gracias!
Nos amo 
Nos bendigo
Dios con nosotros y en nosotros
No hay comentarios:
Publicar un comentario