(Viene
de la 1ª parte) Hola, vamos a continuar con el tema que aún tenemos en
cuestión, y empiezo por decir que en menor o mayor grado todos somos
incompatibles entre si, puesto que todos somos diferentes y todas las
diferencias marcan distancias, criterios y rumbos diferentes.
Cuando
por motivos de familia, trabajo o proximidad
por algún otro motivo, nos vemos obligados a convivir o permanecer
grandes espacios de tiempo junto a otras personas, si el nivel de
incompatibilidad es bajo o mínimo, puede ser llevadero sin demasiados
problemas, pero si el nivel de incompatibilidad es alto o extremado la
relación se torna difícil, y aunque contemos con un gran margen de
tolerancia puede llegar a ser negativa y perjudicial, llegando a crear y
albergar en algunos casos sentimientos
de
malquerencia y odio, convirtiéndose en una relación tóxica e
inviable.
Cuando se trata de personas de las que nos podemos alejar,
lo hacemos y en parte queda solucionado el tema, pero también
existen casos en los que la situación o circunstancias obliga a
ambas personas a compartir espacios de tiempo y lugar de forma conjunta, y es
en estos casos cuando necesitamos apelar a nuestra comprensión y
tolerancia por las diferencias ajenas, y en la medida de lo posible, intentar aproximar
criterios y buscar puntos de encuentro para que la relación sea al
menos tolerable.
En la vida de cualquiera de las personas, nada de lo
que acontece es por pura casualidad, todo obedece a una causa o
motivo por el cual existe, en la Naturaleza todo debería de funcionar en
perfecta armonía, porque es el Amor y Sabiduría Divina quien
conduce a todas las formas de Vida hacia el Progreso y Evolución a
través de infinitos procesos, y en cuanto se producen energías en
estado des-armónico contrarias al Amor, todo el poder de la Madre
Naturaleza intentará a través de cualquier método o procedimiento
neutralizarlas y revertir sus efectos en positivo para que la acción
del Amor no se dañe o perturbe.
Jesús el Cristo dijo en alguna ocasión: “Antes de
ir a orar al templo, arréglate con tu enemigo” Y con esta
indicación nos quería decir que si queremos encontrar la paz y el
amor, previamente hemos de estar en paz y armonía con nosotros,
nuestro prójimo y la Madre Naturaleza, y después si hay que orar o rezar se reza.
En los casos en los que hemos creado malquerencias u
odios hacia otras personas, ya sea por daños recibidos,
incompatibilidad, intolerancia, ignorancia, egoísmo o cualquier otro
pseudo motivo o razón, lo primero es reconocer nuestro error o comprender las causas, y después compensar agravios y avenirse a
bien para que las energías que fluyan sea en positivo a favor del
bien común y la paz, el perdón auténtico y sincero es
imprescindible para neutralizar o revertir los efectos de energías
creadas por pensamientos y sentimientos de malquerencia u odios
durante las etapas de ignorancia y egoísmo.
Cuando sentimos odio hacia alguien, ese sentimiento
nos mantiene unidos sin que la distancia o el tiempo pueda impedirlo,
puede estar en el otro extremo del mundo, o haber fallecido, pero el
odio nos mantiene unidos a través del recuerdo y la telepatía para
perjuicio de ambos y la propia Naturaleza, y es en estos casos cuando
en próximas venidas a la vida física, estas almas a las que odiamos, el
Amor y Misericordia Divina hace que vengan a formar parte de nuestra
familia íntima para que los lazos familiares y de sangre, ayuden a
que el odio se disuelva y en su lugar nazca el amor para bien de
ambos, es por estas razones que existen familiares que les cuesta lo
indecible el poder llevarse bien y vivir en armonía.
Por hoy lo dejo, pero como me gusta el tema,
continuare en la 3ª parte. Un saludo
No hay comentarios:
Publicar un comentario