Viene de la 4ª parte. Cuando
creemos que nosotros por tener muchos años lo sabemos todo, nos volvemos un
tanto intolerantes, y ello contribuye al empeoramiento de las relaciones en
general, y cuando las relaciones empeoran suele visitarnos la soledad, porque
como siempre tiene que ser lo que nosotros decimos y lo demás no vale, pues la
gente nos evita, y cada vez nos sentimos más incomprendidos e ignorados y por
supuesto que nos sentiremos cada vez peor, queda claro pues, que es
importantísimo el irse actualizando para que a pesar de nuestra avanzada edad
estar al en resonancia con el entorno.
En
la actualidad conozco a algunos ancianos que asisten a clases de informática y
están muy ilusionados con el Internet y las nuevas posibilidades que le ofrece
de navegar por el mundo sin salir de casa, y también es un medio de compartir
con sus descendientes.
Otro
detalle que yo he observado en algunos mayores es que les gusta y a veces
exigen que les respeten, que para eso son personas mayores, pero ellos a veces
no respetan a los demás, sobre todo a los jóvenes e intentan imponerse con la excusa
de que son personas mayores, el respeto no está condicionado a ninguna edad y
es imprescindible para establecer relaciones y para mantenerlas, de modo que si
queremos que nuestras relaciones funcionen bien con todo el mundo, es
fundamental el respetar hasta a quien no nos respete, por nosotros que no
quede, y el anciano o persona mayor que tiene muy buenas relaciones con todos,
o casi todos, es mas difícil que se sienta solo o aburrido etc.
Ocurre que algunas personas cuando tienen mucha confianza con alguien, a veces no
cuidan las formas y sobre todo el respeto, creemos que por el hecho de que
hay confianza podemos actuar como nos plazca sin que se produzcan
consecuencias, esta forma equivocada de proceder, a la larga suele pasar
factura, todos hemos observado a muchas personas, y puede que en nosotros
mismos, que en ocasiones tratamos amablemente a los de fuera, y a los de casa
los tratamos como nos cuadra.
Y
hablando de relaciones, como ya he comentado en otros escritos, considero que
la mas importante es la relación con uno mismo, esto suena un poco a disparate,
pero en la realidad habemos muchas personas que no nos llevamos bien con
nosotros mismos, desde el momento que no aceptamos alguna condición que forme
parte de nuestra realidad, estamos en contradicción con una parte de nosotros,
y es muy poco frecuente de que aceptemos con cariño sincero nuestra edad,
nuestro estado de salud, nuestras arrugas, aquel miembro u órgano que no nos
funciona bien, la disminución de aquellas otras facultades propias de nuestra
edad y del trato que hemos dado a nuestro cuerpo, etc., la no aceptación de
algo que forma parte de nuestra realidad, ya sea transitoria o para siempre,
constituye contradicción y es de lógica que no nos llevemos bien cuando no
aceptamos algo y aún peor si estamos en contra de ese algo.
Cuando
estamos en la convicción de que cuando nos visite la muerte todo ha acabado, es
lógico que en la medida que nos acercamos a la meta, viendo como poco a poco se
va apagando la vela, nos vallamos sintiendo cada vez peor, porque a nadie le
apetece dejar de existir, el propio instinto de conservación estará ahí
diciéndote, ¡que esto se viene abajo!, pero para eso nos dieron la capacidad de
poder pensar, discernir, elaborar conceptos y la de orientarse y caminar en la
oscuridad valiéndose del ingenio y el sentido de la orientación.
Cuando
llegamos a la edad de la jubilación, eso quiere decir que hemos vivido y
aprendido mucho, y a lo largo de todo ese tiempo habremos tenido la oportunidad
de presenciar actos y testimonios que nos den una esperanza o convicción de que
después del “terminar” se produce un “comenzar”.
El
funcionar de la naturaleza es una continua transformación, todo avanza hacia
estados mas perfectos, cada vez que se produce una modificación o cambio, hay
muerte y nacimiento, murió lo que era, y nació lo que es, si no existiera la
muerte no podría existir el nacimiento porque son los dos extremos de lo mismo.
En
un libro que estoy leyendo, el autor pone un ejemplo que me gustó, decía: Había
dos hermanos gemelos en el vientre de la madre, a uno de ellos le llegó la hora
y nació, el hermano que estaba muy acostumbrado a sentirse acompañado, a jugar
y vivir en comunidad, se sintió solo, triste, ¡había perdido a su hermano!, ¡Ya
no lo sentía ni estaba en su compañía!, al poco tiempo le llegó la hora a él y nació,
y de nuevo ¡volvía a estar con su hermano! Pero en otro mundo y sin recordar lo
acontecido en el mundo anterior
Desde
mi condición de “prejubilado” y “jubilado” tengo muy claro que es una de las
mejores cosas que me ha pasado, porque yo nunca pude disponer de tiempo para mí
y libertad para hacer lo que me apeteciera, (dentro de unos límites) e invito a
la reflexión a todas las personas que se encuentran jubiladas y no se
encuentran a gusto, siempre se puede hacer algo para mejorar cualquier tipo de
condición, a veces perdiendo un poquito ganamos mucho, pero a casi nadie le
gusta la idea de perder, y en todo cambio o transformación es necesario
sacrificar algo de lo actual para adentrarnos en lo nuevo, seamos generosos y
comprensivos con las personas que comparten su vida y su tiempo con nosotros,
prestémosle nuestro apoyo de forma incondicional compartiendo tareas y
obligaciones para que de esta forma este mas equilibrado el sacrificio
necesario del diario funcionar, respetemos el espacio de los demás y defendamos
todo lo que creemos que es primordial para nuestra felicidad, en definitiva,
seamos buenos chicos y chicas, y si así procedemos yo creo que nos irá bien.
Importantísimo
mantener siempre una actividad equilibrada y adaptada a nuestras condiciones y
que dicha actividad sea positiva, constructiva y obre en beneficio propio y
común, y hasta aquí es todo cuanto se me ocurre, o por lo menos lo más
importante respecto a nuestra querida
condición de persona jubilada, que os aproveche vuestra jubilación como a mí me
está aprovechando.
Un saludo.
Un saludo.
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