miércoles, 25 de marzo de 2026

SOBRE LA JUVILACIÓN 5ª Parte (Por José Miranda)

 

Viene de la 4ª parte.   Cuando creemos que nosotros por tener muchos años lo sabemos todo, nos volvemos un tanto intolerantes, y ello contribuye al empeoramiento de las relaciones en general, y cuando las relaciones empeoran suele visitarnos la soledad, porque como siempre tiene que ser lo que nosotros decimos y lo demás no vale, pues la gente nos evita, y cada vez nos sentimos más incomprendidos e ignorados y por supuesto que nos sentiremos cada vez peor, queda claro pues, que es importantísimo el irse actualizando para que a pesar de nuestra avanzada edad estar al en resonancia con el entorno.

En la actualidad conozco a algunos ancianos que asisten a clases de informática y están muy ilusionados con el Internet y las nuevas posibilidades que le ofrece de navegar por el mundo sin salir de casa, y también es un medio de compartir con sus descendientes.

Otro detalle que yo he observado en algunos mayores es que les gusta y a veces exigen que les respeten, que para eso son personas mayores, pero ellos a veces no respetan a los demás, sobre todo a los jóvenes e intentan imponerse con la excusa de que son personas mayores, el respeto no está condicionado a ninguna edad y es imprescindible para establecer relaciones y para mantenerlas, de modo que si queremos que nuestras relaciones funcionen bien con todo el mundo, es fundamental el respetar hasta a quien no nos respete, por nosotros que no quede, y el anciano o persona mayor que tiene muy buenas relaciones con todos, o casi todos, es mas difícil que se sienta solo o aburrido etc.

Ocurre que algunas personas cuando tienen mucha confianza con alguien, a veces no cuidan las formas y sobre todo el respeto, creemos que por el hecho de que hay confianza podemos actuar como nos plazca sin que se produzcan consecuencias, esta forma equivocada de proceder, a la larga suele pasar factura, todos hemos observado a muchas personas, y puede que en nosotros mismos, que en ocasiones tratamos amablemente a los de fuera, y a los de casa los tratamos como nos cuadra.

Y hablando de relaciones, como ya he comentado en otros escritos, considero que la mas importante es la relación con uno mismo, esto suena un poco a disparate, pero en la realidad habemos muchas personas que no nos llevamos bien con nosotros mismos, desde el momento que no aceptamos alguna condición que forme parte de nuestra realidad, estamos en contradicción con una parte de nosotros, y es muy poco frecuente de que aceptemos con cariño sincero nuestra edad, nuestro estado de salud, nuestras arrugas, aquel miembro u órgano que no nos funciona bien, la disminución de aquellas otras facultades propias de nuestra edad y del trato que hemos dado a nuestro cuerpo, etc., la no aceptación de algo que forma parte de nuestra realidad, ya sea transitoria o para siempre, constituye contradicción y es de lógica que no nos llevemos bien cuando no aceptamos algo y aún peor si estamos en contra de ese algo.

Cuando estamos en la convicción de que cuando nos visite la muerte todo ha acabado, es lógico que en la medida que nos acercamos a la meta, viendo como poco a poco se va apagando la vela, nos vallamos sintiendo cada vez peor, porque a nadie le apetece dejar de existir, el propio instinto de conservación estará ahí diciéndote, ¡que esto se viene abajo!, pero para eso nos dieron la capacidad de poder pensar, discernir, elaborar conceptos y la de orientarse y caminar en la oscuridad valiéndose del ingenio y el sentido de la orientación.

Cuando llegamos a la edad de la jubilación, eso quiere decir que hemos vivido y aprendido mucho, y a lo largo de todo ese tiempo habremos tenido la oportunidad de presenciar actos y testimonios que nos den una esperanza o convicción de que después del “terminar” se produce un “comenzar”.

El funcionar de la naturaleza es una continua transformación, todo avanza hacia estados mas perfectos, cada vez que se produce una modificación o cambio, hay muerte y nacimiento, murió lo que era, y nació lo que es, si no existiera la muerte no podría existir el nacimiento porque son los dos extremos de lo mismo.

En un libro que estoy leyendo, el autor pone un ejemplo que me gustó, decía: Había dos hermanos gemelos en el vientre de la madre, a uno de ellos le llegó la hora y nació, el hermano que estaba muy acostumbrado a sentirse acompañado, a jugar y vivir en comunidad, se sintió solo, triste, ¡había perdido a su hermano!, ¡Ya no lo sentía ni estaba en su compañía!, al poco tiempo le llegó la hora a él y nació, y de nuevo ¡volvía a estar con su hermano! Pero en otro mundo y sin recordar lo acontecido en el mundo anterior

Desde mi condición de “prejubilado” y “jubilado” tengo muy claro que es una de las mejores cosas que me ha pasado, porque yo nunca pude disponer de tiempo para mí y libertad para hacer lo que me apeteciera, (dentro de unos límites) e invito a la reflexión a todas las personas que se encuentran jubiladas y no se encuentran a gusto, siempre se puede hacer algo para mejorar cualquier tipo de condición, a veces perdiendo un poquito ganamos mucho, pero a casi nadie le gusta la idea de perder, y en todo cambio o transformación es necesario sacrificar algo de lo actual para adentrarnos en lo nuevo, seamos generosos y comprensivos con las personas que comparten su vida y su tiempo con nosotros, prestémosle nuestro apoyo de forma incondicional compartiendo tareas y obligaciones para que de esta forma este mas equilibrado el sacrificio necesario del diario funcionar, respetemos el espacio de los demás y defendamos todo lo que creemos que es primordial para nuestra felicidad, en definitiva, seamos buenos chicos y chicas, y si así procedemos yo creo que nos irá bien.

Importantísimo mantener siempre una actividad equilibrada y adaptada a nuestras condiciones y que dicha actividad sea positiva, constructiva y obre en beneficio propio y común, y hasta aquí es todo cuanto se me ocurre, o por lo menos lo más importante respecto  a nuestra querida condición de persona jubilada, que os aproveche vuestra jubilación como a mí me está aprovechando.
Un saludo.

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