Hay personas que no están protegidas porque el mundo sea bueno, sino porque han decidido no dejar que la maldad las transforme.
Esa es una forma de protección silenciosa: seguir siendo íntegro en medio de lo áspero, seguir eligiendo la bondad aun cuando alrededor haya ruido, heridas o sombras.
La verdadera protección espiritual no consiste en que nada malo ocurra, sino en que lo malo no tenga la última palabra dentro de ti.
Cuando alguien cuida su forma de mirar, de responder y de sentir, levanta un límite invisible que la maldad no puede cruzar.
* No es ingenuidad.
* Es fortaleza.
Es saber que la bondad, cuando es auténtica, no es frágil: es resistente, persistente y profundamente poderosa. 
Gracias, gracias, gracias!
Nos amo 
Nos bendigo 
Dios con nosotros y en nosotros
No hay comentarios:
Publicar un comentario