7. ¿Pueden los Espíritus hacernos conocer el porvenir?
Si el hombre conociera el porvenir descuidaría el presente.
Este es un asunto sobre el cual insistís siempre para obtener
una
respuesta precisa; es un gran mal, porque la manifestación de los
Espíritus no es un medio de adivinación. Si os empeñáis en querer una
respuesta se os dará por un Espíritu duende; os lo decimos a cada
momento.
8. ¿No hay, sin embargo, algunos acontecimientos futuros que se han anunciado espontáneamente y con verdad por los
Espíritus?
Puede suceder que el Espíritu prevea cosas que juzga útil
hacer
conocer, o que tenga misión de hacéroslo saber; pero hay mucho que
desconfiar de los Espíritu mentirosos que se divierten en hacer
predicciones. Sólo el conjunto de circunstancias puede hacer apreciar el
grado de confianza que merecen.
9. ¿De qué clase de predicciones se debe desconfiar más?
De todas aquellas que no tienen un objeto de utilidad
general. Las predicciones personales casi siempre pueden ser consideradas como apócrifas.
10. ¿Cuál es el objeto de los Espíritus que anuncian
espontáneamente acontecimientos que no tienen lugar?
Lo más a menudo es para divertirse de la credulidad, del
miedo o de la alegría que causan; después se ríen de la
contrariedad.
Estas predicciones engañosas tienen, algunas veces, un objeto más
formal y es el de poner a prueba a aquel a quien se hacen, a fin de ver
el modo como toma la cosa y la naturaleza de sentimientos buenos o malos
que hace nacer en él.
Observación.
— Tal podría ser, por ejemplo, el anuncio de lo que pueda lisonjear la
concupiscencia o la ambición, como la muerte de una persona, la
perspectiva de una herencia, etc.
11. ¿Por qué los Espíritus formales, cuando hacen presentir
un acontecimiento, ordinariamente no fijan la fecha, esto es,
impotencia o voluntad por su parte?
Lo uno y lo otro; pueden en ciertos casos hacer presentir
un acontecimiento; entonces es una advertencia que os hacen.
En
cuanto a precisar la época, a menudo no lo deben, y muchas veces no lo
pueden, porque ellos mismos no lo saben. El Espíritu puede prever que
una cosa tendrá lugar, pero el momento preciso puede depender de los
acontecimientos, que aún no se han cumplido y que sólo Dios sabe. Los
Espíritus ligeros que no tienen escrúpulo en engañaros os indican los
días y las horas sin que les inquiete el resultado. Por esto toda
predicción circunstanciada debe seros sospechosa.
Repito,
nuestra misión es la de haceros progresar ayudándoos tanto como
podemos. El que pida a los Espíritus superiores la prudencia, nunca será
engañado; pero no creáis que perdamos nuestro tiempo en escuchar todas
vuestras necesidades y en decirlos la buena ventura; dejamos esto para
los Espíritus ligeros que se divierten como los niños traviesos.
La Providencia ha puesto límites a las revelaciones que
pueden
hacerse al hombre. Los Espíritus graves guardan silencio sobre todo lo
que está prohibido hacer conocer. Insistiendo para obtener una respuesta
os exponéis a las bellaquerías de los Espíritus inferiores, siempre
dispuestos para aprovechar las ocasiones de tender la red a vuestra
credulidad.
Observación.
— Los Espíritus ven, o presienten por inducción los acontecimientos
futuros; ven que se cumplirán en un tiempo que no cuentan como nosotros;
para precisar la época, les sería necesario que se identificaran con
nuestro modo de calcular la duración, lo que no siempre juzgan
necesario; he ahí, con frecuencia una causa de errores aparentes.
12. ¿ Hay hombres dotados de una facultad especial que les
hace entrever el porvenir?
Sí, aquellos cuyas almas se desprenden de la materia;
entonces
el Espíritu ve; cuando es útil, Dios les permite revelar ciertas cosas
para el bien; pero entre ellos hay muchos impostores y charlatanes. Esta
facultad será más común en el porvenir.
13. ¿Qué hemos de pensar de los Espíritus que se complacen
en pronosticar la muerte de alguno en día y hora fija?
Estos Espíritus son bromistas de mal género que no tienen
otro objeto que divertirse por el miedo que hacen. Nunca debe
hacerse caso de lo que digan.
14. ¿En qué consiste que ciertas personas sean advertidas
por presentimiento de la época de su muerte?
Muchas veces su propio Espíritu lo sabe en sus momentos
de
libertad, y al despertar conserva la intuición. Estas personas, estando
preparadas, no se asustan ni se conmueven. No ven en esta separación
del cuerpo y del alma sino un cambio de situación o, si queréis, para
ser más vulgar, el abandono de un vestido grosero a cambio de otro de
seda. El miedo de la muerte disminuirá a medida que se arraiguen las
creencias espiritas.
EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS. ALLAN KARDEC.
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