Viene de la 3ª parte. Y
en los casos en que el hombre trabajó siempre fuera de casa y la mujer en las
tareas del hogar y la familia, suelen surgir conflictos de convivencia, yo he
presenciado muchos casos de verdadera pena, otros normales y otros de
maravilla, “de todo hay en la viña del Señor”.
Por
motivo de mi trabajo yo visitaba muchos domicilios, y como estuve muchos años
en el mismo sector ello me permitió conocer a muchas personas y enterarme de
muchas cosas de sus vidas que ellos mismos me contaban cuando había algo de
confianza.
Recuerdo
que en uno de los domicilios siempre me atendía una señora muy amable y con
mucha necesidad de conversar, me comentaba la ilusión que tenía porque su
marido se jubilara para no estar sola en casa, el marido tenía una pequeña
empresa y cuando le llego su edad se la traspasó a un hijo y se jubiló, coincidió
un día en el que hacía muy poco que estaba en casa con su esposa y llegué a hacer
mi reparación y me atendieron los dos muy contentos y felices, después paso un
largo tiempo sin que necesitaran mis servicios, y cuando fui de nuevo me
atendió solo la señora, le pregunté por sus esposo y me dijo que estaría en el
bar o en algún otro sitio, pero en un tono triste y desangelado, y como seguía
teniendo necesidad de conversar me contó que ojala no se hubiese jubilado
porque ahora la convivencia estaba peor, porque él estaba acostumbrado a tomar
decisiones y a dar órdenes a sus empleados, y sobre todo a que siempre se hiciera lo
que él veía oportuno o conveniente, y al poco tiempo de llegar a casa no le
ayudaba en nada pero sí quería mandar y disponer en todo, ella había llevado su
hogar durante mucho tiempo y era la que estaba a la altura de las
circunstancias y sabía lo que había que hacer y cómo hacerlo, y él en vez de
colaborar un poquito se dedicaba a dar órdenes y a disponer cómo había que
hacer todo y a veces sin tener demasiada idea ni conocimiento, para ella esta
situación le era insoportable y llegaron las disputas y las luchas por el
liderazgo, y naturalmente en casa ganó ella porque también los hijos la
apoyaron, y él deambulaba por los bares y otros lugares y de noche regresaba
para dormir pero sin apenas diálogo ni calidez familiar.
Conocí
también el caso de un marinero que estaba seis o siete meses en el mar y uno en
casa, y cuando se jubiló no sabía qué hacer ni cómo hacer, pero con su carácter
duro de lobo de “mar” también quiso tomar las riendas del hogar y la familia
imponiéndose, y naturalmente fracasó en el intento y se separó y creo que su
vida fue muy corta debido a los excesos que practicaba, y el peso de la
soledad.
Y
por el otro extremo he conocido casos en que funcionó de maravilla, uno de
ellos era de una persona que trabajaba en un banco y se pre-jubilo bastante
joven, y en auténtica democracia acordaron un reparto de las labores a realizar
en el diario vivir, porque los dos estaban de acuerdo que la jubilación debía
ser para ambos a la vez, y como todo lo que realizaban lo hacían con gusto y en
armonía, pues les quedaba mucho tiempo para disfrutar tanto de forma conjunta
como individual, y también me estuvo comentando muchos proyectos que tenía pendientes de
realizar y que le hacia mucha ilusión el poder dedicarse a cosas que hasta
ahora por falta de tiempo no había podido hacer.
Esta
persona era un pre-jubilado con muchas ilusiones y muchos propósitos y cosas por
realizar, decía que le seguía faltando tiempo, pero quizás el mayor éxito fue
el de compartir con su cónyuge todas las labores del diario vivir para que la
jubilación llegara para los dos, y no para uno como ocurre en la mayoría de los
casos, no quiere decir que no tuvieran sus más y sus menos en alguna ocasión,
pero eso está contemplado dentro del margen con que cuentan todas las
relaciones, y las de pareja son de las más difíciles porque en cada etapa le
esperan nuevos retos por superar.
Acabamos
de narrar casos extremos, de lo que más abunda son de los intermedios, de los
que ni todo va tan mal ni tan bien, pero si es cierto que en términos generales
solemos tener mas problemas de aburrimiento y soledad los hombres que las
mujeres, y ello es debido a que la mujer aunque trabaje fuera de casa, simultáneamente
colabora y lleva más cargo en el hogar que el hombre, y cuando se jubila sigue
siendo reclamada por todas las labores del hogar y la familia y ello le permite
estar muy ocupada y a su vez sentirse importante y necesaria para la buena
marcha del hogar, naturalmente que existen las excepciones donde sucede lo
contrario, pero son pocos los casos.
Hay
un tema importantísimo que es el de la adaptación a todo lo nuevo, voy a tratar
de explicarlo lo mejor que pueda porque como he dicho constituye la base del
mantenimiento de las relaciones.
Yo
he conocido a muchos mayores, e incluso los he tenido en mi familia, que daban
por hecho que por solo tener muchos años vividos ya lo sabían todo y no
necesitaban aprender nada más ni escuchar a los demás, y todo lo que no
coincidía con sus conceptos y criterios, decían que no valía, que eran cosas de
la vida moderna pero lo real y auténtico era lo que ellos habían aprendido,
esta forma de pensar y sentir les distanciaba de las generaciones posteriores,
quedaron estancados en el pasado, en su época, no aceptaron los cambios que
debido al progreso y svolución se van produciendo en la sociedad y las propias personas, no
piensa igual el abuelo que el nieto, pero si se escuchan y tratan de
comprenderse mutuamente pueden aprender el uno del otro, el nieto aprenderá de
la experiencia del abuelo, y el abuelo aprenderá a comprender las nuevas formas
de vida actuales, a través del diálogo y la comprensión, el abuelo se irá
actualizando, y el nieto se beneficiará de las ventajas de la experiencia de cosas
y casos que son inalterables al paso del tiempo y evitarán que se produzca un
distanciamiento psicológico y afectivo entre ambos.
Continúa en la 5ª parte, saludos.
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