lunes, 16 de marzo de 2026

VALORACIÓN DE MI PRESENCIA (Por José Miranda)

 

 Hola queridas gentes, ¿que tal estáis? ¿os valoráis mucho, poco, regular?.
Todos creemos valorarnos mucho, pero el poder de la observación me demuestra que no es así, de hecho valoramos más a los demás que a nosotros mismos, y a continuación argumento las razones que me han conducido a esta conclusión.
 
Yo en mi niñez, adolescencia y parte de la edad adulta, en algunas ocasiones realicé algún acto porque estaba seguro de que nadie me veía, me adueñé de algo que no me correspondía, y lo hice porque nadie estaba presente, nadie se estaba enterando, o al menos eso creía yo, aunque el hecho no sea de importancia relevante con perjuicios a terceros, si tiene su importancia.
 
Como en la mayoría de los casos valoramos mucho más la presencia ajena que la propia, nos olvidamos de nosotros mismos, de nuestra “presencia” de nuestro “Ser” que es, o debería de ser la presencia mas importante y significativa, aunque el prójimo no se entere, nos estamos enterando nosotros, estamos siendo testigos presenciales de nuestras formas incorrectas de proceder o falta de principios, y nos queda constancia de que somos falsos y mentirosos, y esta realidad propicia que no confiemos en nosotros mismos, porque hemos realizado actos que de saber que alguien nos observaba no lo hubiésemos hecho, sabemos que no es correcto, posiblemente ni ético ni moral, porque cuando todo es correcto no nos importa que nos vean.
 
En nuestra sociedad somos muchas las personas encuadradas en este perfil, no se le da mayor importancia a apropiarse de lo ajeno, o a realizar actos fuera de ética, moral y avalados por el respeto y amor al prójimo, podemos realizar este tipo de actos y considerarnos buenas y santas personas, como nadie nos ha visto, nadie nos puede acusar de nada.
 
El testigo presencial mas importante y significativo es nuestro Ser, nuestra conciencia, ¡que importa que nadie nos haya visto! Nos hemos visto nosotros, y desde ahora en adelante nuestra imagen y autoestima se ha devaluado, cuando digamos que somos buenas personas, o impecables, a nuestras palabras les faltará “fuerza” les faltará “seguridad” le faltará “autenticidad”, fuimos testigos presenciales y nos quedo constancia de nuestra realidad, y cuando negamos una realidad que hemos presenciado y nos consta, sin lugar a dudas nos falta poder de convocatoria, de convicción, y nos faltan muchas cosas y eso se nota y también nos afecta.
 
Todos sin excepción luchamos por una buena imagen, porque los demás tengan un buen concepto de nosotros, porque nos admiren y nos quieran, pero en muchas ocasiones elegimos el camino que nos conduce en sentido opuesto, y lo más grave del caso es que lo sabemos, queremos llegar a la cima de la montaña pero caminamos hacia abajo porque resulta más fácil o atractivo.
 
Yo he sido uno de tantos, hoy me arrepiento y procuro por todos los medios no incurrir en los mismos errores porque conozco el precio a pagar y para nada me interesa, no se trata de martirizarse o flagelarse, se trata de reconocer y rectificar por el bien propio y común.
Os invito a reflexionar acerca de estas cuestiones, y reconoce que el principal y más importante testigo eres tu, saludos y que tengáis un buen día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario