La
vida de hoy es el resultado de tus pensamientos, emociones y conductas.
Entonces, sin dar muchas vueltas ni pensarlo demasiado, saca la espada
de la voluntad y comienza a cambiar tu forma de pensar y actuar en este
preciso momento. Vigila tu mente noche y día para que no siga creando
una realidad que no deseas. Elimina tus malos hábitos. Todo aquello que
hagas en contra de tu felicidad, deja de hacerlo. No pierdas más el
tiempo en actividades superficiales o con personas que nada aportan a tu
desarrollo espiritual. Date a ti mismo sólo lo mejor: la mejor
alimentación, los mejores pensamientos, las mejores compañías, las
mejores actividades. Todo, absolutamente todo aquello que te eleve y te
haga sentir cada día más divino y feliz.
Abandona
la pereza física y mental y pasa del conocimiento teórico a la
sabiduría obtenida por tu propia experiencia. Si te tratas con tanto
amor tus ojos comenzarán a brillar, la paz será tu canción y los demás
querrán saber cómo lograr tal estado. Al ayudarte tanto, elevarás tu
vibración y ayudarás naturalmente a todas las personas a tu alrededor.
De eso se trata la vida: de parecerte cada vez un poco más a Dios.
-- Fernán Makaroff
No hay comentarios:
Publicar un comentario