Antes de dormir, suelta el peso que cargaste hoy.
No te lleves a la cama las preocupaciones que no pudiste resolver, ni las palabras que te dolieron,
ni los miedos que solo hacen ruido cuando todo queda en silencio.
Recuerda esta promesa:
“Todo lo que pidas en oración, creyendo que ya lo tienes; lo recibirás.”
No dice cuando estés fuerte.
No dice cuando tengas todo claro.
Dice cuando creas. Incluso cansado. Incluso con lágrimas. Incluso en silencio.
Esta noche no tienes que entenderlo todo.
Solo confiar.
Dios no se retrasa, no se equivoca y no se olvida de ti.
Mientras tú descansas, Él sigue obrando.
Mientras tú cierras los ojos, Él cuida lo que amas.
Mientras tu corazón se aquieta, Él acomoda lo que hoy parecía imposible.
Si hoy no viste respuestas, no significa que no las haya.
A veces Dios responde dando paz antes que soluciones.
A veces sana el corazón primero,
para que cuando llegue lo que pediste, sepas sostenerlo.
Acuéstate con fe.
Abraza la calma.
Respira profundo y entrégale a Dios aquello que ya no puedes cargar solo.
Que esta noche tu alma descanse,
tu mente se aquiete
y tu corazón recuerde que no está solo.
Mañana será otro día…
y Dios ya está allí esperándote.
Buenas noches 

No hay comentarios:
Publicar un comentario