miércoles, 28 de enero de 2026

SOLTAR NO ES RENUNCIAR (Por Myriam Gomez)

 

Hay vínculos, lugares, roles o sueños que seguimos habitando mucho después de que su ciclo ha terminado. Decimos que no podemos soltar. Que aún no es el momento. Que necesitamos un cierre.
Pero en verdad, ya lo sabemos. Lo sentimos en el cuerpo, en los silencios, en esa tristeza que no necesita razones. Lo que llamamos “apego” muchas veces no es amor… sino miedo al vacío que sigue al desprendimiento.
Desde la profundidad del alma, puedo decirte que el acto de soltar no comienza con la voluntad. Comienza con el duelo. Y el duelo no es una decisión. Es una entrega.
El yo quiere sostener lo que conoce. Pero el inconsciente sabe cuando algo se ha marchado. Y esa tensión entre lo que se va y lo que se retiene es la raíz del sufrimiento.
El síntoma no es la resistencia externa. Es la desconexión interna. Una parte de ti ya se fue. Otra aún se aferra, no por deseo… sino por temor a no saber quién ser sin eso.
Individuarse es también aprender a morir en vida. A dejar que algo se caiga sin correr a salvarlo. A quedarte en el temblor de no tener ya ese lugar, esa persona, esa identidad… y aun así seguir respirando.
Soltar no es renunciar. Es reconocer que la vida sigue su curso, aunque tú no quieras moverte. Y que quedarse por lealtad a lo que fue… es abandonar lo que puede ser.
Tal vez ya soltaste. Sólo falta que lo aceptes.
Y que te permitas caer… para por fin tocar tierra.💓
Gracias, gracias, gracias!
Nos amo 🫂
Nos bendigo🙏
Dios con nosotros y en nosotros 🕊️

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