Viene de la 1ª parte. Asimismo,
es posible que los problemas de tipo físico hundan sus raíces en
acciones realizadas en vidas pasadas. Los modelos negativos relacionados
con el cuerpo se llevan de una vida a la siguiente igual que sucede con
los positivos; y el cuerpo reacciona también ante ellos. Si la persona
hace mal uso de una facultad del cuerpo, se construyen la mente un
modelo generador de debilidades o flaquezas. Y finalmente, el individuo
tendrá que enfrentarse con el resultado del físico de ese modelo. Si no
sucede en esta encarnación, tendrá lugar en otra posterior.
Ahora
bien, los problemas físicos kármicos no son siempre consecuencia de un
comportamiento directamente autodestructivo. A veces surgen porque el
individuo realiza una elección que es nociva para los demás.
Posiblemente sea necesario que esa persona experimente trastornos
físicos que le hagan darse cuenta de las consecuencias de su acción, con
el fin de que comprenda que ha de empezar a seleccionar unas formas de
actuar más positivas. Con frecuencia, si bien no siempre, los efectos
negativos que la persona siente en su propio cuerpo, son iguales o muy
parecidos a las dificultades que su comportamiento ha causado a los
demás.
Las
lecturas de Cayce contienen una afirmación relacionada con los
trastornos físicos que posiblemente nos cuesta admitir a muchos de
nosotros: “Aquello que se materializa es primero concebido en espíritu.
Por tanto, tal como hemos indicado, toda enfermedad es un pecado; no es
necesariamente un pecado de ese momento, tal como el hombre calcula el
tiempo, sino un pecado que forma parte de la experiencia en su
totalidad”.
La
enfermedad, del tipo que sea, ha cobrado existencia porque en el
desarrollo espiritual de la persona con su actitud mental hay algo que
no va bien. El modelo que la mente, que es el constructor, ha
establecido para el vehículo físico, tiene alguna imperfección. A
consecuencia de ello, el cuerpo que se manifiesta como respuesta del
modelo está asimismo deteriorado.
Ten
en cuenta que no es que Dios nos castigue por nuestras malas acciones.
Más bien, los trastornos físicos son la consecuencia natural de
semejante alejamiento de Dios, fuente de toda vida. Indican que tenemos
algo que aprender. El alma, con la mente como constructor, actúa a
través de los centros glandulares endocrinos para generar las
condiciones físicas necesarias para que quede claro que las acciones del
individuo han de cambiar.
A
juzgar por el material que Cayce nos ha dejado, parece que existe una
cierta coherencia en relación con el tema de las enfermedades kármica.
Es decir, el hacer mal uso de la voluntad en determinadas cuestiones
produce trastornos en determinadas zonas del cuerpo, si bien las
lecturas describen una serie de casos que no parecen encajar dentro de
las referidas tendencias. A veces, la relación entre un error cometido
en el pasado y las consecuencias físicas de las que habla Cayce saltan a
la vista; otras veces la conexión entre una cosa y otra es mucho menos
evidente.
Sin
duda, son muchos los factores implicados en la producción de
enfermedades, o de cualquier otro estado kármico. Lo que se puede decir
con toda seguridad es que es una persona estuviera en perfecta armonía
con la ley universal del amor, la manifestación física sería perfecta.
Donde hay una enfermedad, hay una imperfección. Pero, ¿quién de nosotros
está libre de imperfecciones?”.
Extracto de “Edgar Cayce. Puedes recordar tus vidas pasadas”. Capítulo “El karma físico”.
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