Reflexiones mañaneras
“Lo normal…”
La mente humana es muy curiosa, cuando algo ocurre y es observado, si NO nos quita la paz solemos catalogarlo como “normal”.
Pero huimos de “normalizarlo” cuando no nos gusta.
Es por ello que, cuando frente a algo trágico contesto afirmando que es “normal”, suelo ser criticado, visto con incredulidad y hasta rechazado.
-Kriss, ¿te has enterado de…?(alguna desgracia)
-Sí, “normal”...
-¡Pero Kriss! ¿Cómo que “normal”?
-Si, verás. Deja que te explique:
Cuando se observa la vida y todo lo que contiene, uno no debería sorprenderse de nada.
Cada segundo ocurren miles, millones de desgracias de todo tipo.
Muchas son responsabilidades nuestras y otras ajenas a nosotros.
El contenido de esta experiencia llamada “vida” incluye de todo:
Desgracias, alegrías, ganancias, pérdidas, cambio constante, volubilidad, etc.
Así que no deberíamos asustarnos de nada, pues todo puede ocurrir en cualquier momento.
Es la “normalidad” de esta experiencia.
Cuando uno acepta que lo que “hay es lo que es”, y sabe que tarde o temprano todo es posible que suceda, pues cuando ocurre uno debería decir: “Es lo normal”.
Otra cosa es que no nos guste, pues como decía al principio, solo incluimos dentro de “nuestra normalidad” aquello que NO nos altera.
En el ejemplo de la imagen que acompaña a la reflexión y referida a lo de las familias, por ejemplo, habría que decir que todas las familias, sean de la clase que sean, son “normales”.
Y, ¿por qué?
Pues porque lo “normal” es que haya familias de todo tipo.
Cuando uno mantiene consciente y constante el contenido de esta existencia, no pierde la paz demasiado por nada de lo que ocurre.
Como se suele decir: “No se puede empujar al río”.
Es decir, no podemos cambiar el contenido de esta existencia.
Insisto, “Lo que hay es lo que es”, nos guste o no.
Lo difícil de aceptar es que pudiéndose haber creado un contenido mucho más amoroso, tranquilo, seguro, pacífico, etc, el supuesto “creador” decidiera no hacerlo.
A él sí que habría que decirle que muy “normal” no es…
Fuerte abrazo, amigos.
Recuerden: “Lo que hay es lo que es”, no lo que nos gustaría que fuera…
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